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Por una obra de demolición, los vecinos del casco viejo de Centenario están viviendo jornadas de malestar, ya que el polvo causado por esta invade las casas y comercios aledaños. Esta situación es sumamente alarmante para una de las familias en particular debido a que tienen un bebé con problemas respiratorios.
Si bien los trabajos comenzaron hace algunos días, este jueves por la tarde se desató un verdadero infierno para los vecinos de la calle Darrieux cuando una nube de polvo comenzó a ingresar a las viviendas. Según relató una de las familias afectadas al portal Centenario Digital, ellos se encontraban en el interior de su casa cuando de pronto todo comenzó a cubrirse de polvo y arena.
Ante estas circunstancias, los vecinos no entendían lo que sucedía. Llegaron a pensar que las paredes del ex galpón de empaque Moño Azul, lindero al domicilio -donde se encuentra la obra en proceso-, corría riesgo de derrumbe.
No obstante, su conclusión no era tan desacertada, ya que en realidad, lo que ocurría es que los obreros a cargo de los trabajos realizaron tareas de arenado, pero sin tener las medidas de seguridad correspondiente. Ante estas circunstancias, un integrante de la familia se acercó al lugar, pero los trabajadores presentes le informaron que no había ningún encargado.
Además, le aseguraron que tenían previsto hacer ese trabajo durante la madrugada. Algo que habría sido sumamente grave para la familia, ya que tienen un bebé con problemas respiratorios y sentían picazón de garganta.
Ante estas novedades, decidieron avisar a los sectores municipales de Servicios Públicos y Defensa Civil, desde donde enviaron inspectores. Estos realizaron un registro fotográfico y se acercaron a la obra, donde solo fueron atendidos por un trabajador de seguridad, el personal se había retirado por lo que no pudieron notificar acerca de lo sucedido.
Conjuntamente, más vecinos relataron que observaron como todo comenzaba a cubrirse de un polvo amarillento: “Parecía desértico, estábamos a una cuadra del lugar y no se podía ver la calle, algunos peatones hasta daban la vuelta por otra calle y no sabían que era, el otro día pasó lo mismo cuando estaban tirando abajo una de las paredes, el colectivo para en esa esquina y no hay ninguna señalización hasta se ven chapas sobresalidas, es un peligro”.
Según detallaron, tanto las viviendas lindantes, como una cervecería, un auto y gran parte de la vereda de calle Darrieux a pocos metros de Antártida Argentina quedaron cubiertas de arena.