Una supercomputadora viajará mañana a la Estación Espacial Internacional (EEI), donde será puesta a prueba durante un año para determinar si su hardware de alto rendimiento puede funcionar sin asistencia externa y prever su desempeño en misiones de largo alcance temporal como un viaje a Marte.
La máquina, denominada Spaceborne Computer, diseñada por Hewlett Packard, funciona con el sistema operativo Linux. Para resistir a las exigencias del espacio, las computadoras usadas en la EEI tienen que ser “endurecidas” con modificaciones de hardware, “que llevan un gran costo adicional, tiempo y esfuerzo”, explicó el ingeniero de HP, Mark Fernández.
El resultado de este proceso de rigurosidad física es que las máquinas de la empresa utilizadas en el espacio son a menudo generaciones más antiguas que las usadas en la Tierra, y eso significa que buena parte de las tareas avanzadas de computación terminan siendo transmitidas al planeta para ser completadas. Esto funciona en el caso de la EEI porque la comunicación es casi instantánea entre la órbita terrestre baja, pero en el espacio exterior las comunicaciones podrían tomar hasta 20 minutos entre la Tierra y el personal de la nave espacial. “Si hubiese que hacer algunos cálculos críticos en la misión a Marte, necesitamos planear con anticipación y asegurarnos que esa capacidad computacional está disponible”, señaló Fernández.