Al lugar también tuvo que asistir una ambulancia del hospital de Senillosa, porque la abuela del acusado tuvo una descompensación.
Desde allí, los hermanos de la menor, junto con otros familiares, se dirigieron a la Comisaría 11ª, donde se volvieron a enfrentar con otros dos policías que estaban en la guardia. Y llegó un tercero que prestaba servicio en el hospital.
Con piedras, palos y ladrillos, quisieron copar la sede policial para liberar al joven y hacer
justicia por mano propia.
Mientras los uniformados resistían el ataque, el patrullero trasladó al acusado a Plottier en un primer momento y después, a la Comisaría 12ª de Valentina Norte.
Temiendo un nuevo ataque, desde la jefatura se dispuso reforzar la zona con personal de la Metropolitana y de la Comisaría 7ª de Plottier.
El abuso
El sábado a la noche, una adolescente de la comunidad Ragiñ Ko asistió a una fiesta de 15 en el CEF 12. A las 6 regresó sola a su casa y allí fue atacada por un joven, que vive a unos 500 metros, quien la sometió sexualmente, según la denuncia de la madre de la menor.
La madre llevó a su hija al hospital local y luego fue trasladada al hospital
Castro Rendón, donde fue examinada, y al cierre de esta edición se le realizaban distintas pericias.
Esperan el informe médicoAl cierre de esta edición, la adolescente de la comunidad Ragiñ Ko era sometida a pericias para determinar si tiene lesiones compatibles con un ataque sexual. Según el informe de los médicos forenses, hoy se resolverá la situación judicial del joven de 18 años acusado del
abuso de la menor.
En caso de comprobarse el ataque, hoy podrán formularle cargos en su contra.
Al ser interrogado por la Policía, cerca del mediodía tras la denuncia de la madre de la joven, el acusado reconoció haber estado en el cumpleaños de 15 celebrado en el CEF 12.
También le comentó a los policías que acompañó a la chica a su casa, pero negó haberla atacado sexualmente.
Esta versión se contradice con la de la víctima, quien le contó a su familia que fue atacada en el bosquecito, camino a su casa, al sur de la Ruta 22.
La adolescente relató que el atacante estaba escondido y la sorprendió. También aportó datos para que sus hermanos pudieran identificar al agresor.