El episodio
El día 31 de agosto de 2002 se hizo una salida práctica de la materia ‘Caminatas’, del profesorado de Educación Física de la Universidad del Comahue. Fue hacia la zona del cordón del Cerro Ventana, de 1.910 metros de altura y a unos 16 kilómetros de Bariloche. El grupo estaba compuesto por 75 alumnos y 8 docentes divididos en dos comisiones (grupos). La salida comenzó con un trekking (caminata) a las nacientes del río Ñireco, donde se encuentra el refugio Villa Horrible. Allí los excursionistas emplazaron un campamento y en horas de la tarde de ese día recorrieron las laderas cercanas para realizar prácticas en la montaña.
Al día siguiente, los grupos de estudiantes y docentes se dividieron. Pocos minutos después de las 16, del 1º de septiembre, en una tarde muy soleada, el primer grupo de 15 alumnos guiados por Andrés Lamuniere como único docente, inició el descenso desde la cumbre del Ventana.
Lamuniere comenzó a atravesar la pendiente para alcanzar la ruta normal de ascenso y descenso, con su grupo de alumnos en fila india, muy cerca unos de otros. Cuando se encontraban en medio de la pendiente, se escuchó un estruendo que coincidió con un corte en el manto de nieve por delante y por arriba del grupo. La avalancha de placa había arrastrado a los 15 alumnos y a Lamuniere pendiente abajo y hacia el cañadón.
Lamuniere en el juicio describió lo sucedido: “…escuché un estruendo, como una explosión, y pude ver delante de mí un corte en la nieve, y girando rápidamente la cabeza pude ver cómo ese corte se continuaba hacia arriba y hacia atrás, y con otro giro veloz de cabeza, ya hacia atrás pude ver el desplazamiento de toda la superficie que había cruzado, y a los alumnos arrastrados por la avalancha. Intenté dar algún paso hacia adelante, pero el mismo movimiento de la nieve me tiró al piso y también fui llevado y arrastrado por la avalancha. Luego de una caída interminable, la avalancha frenó, quedé tapado por la nieve, con las piernas apretadas y hacia abajo, y el cuerpo doblado hacia delante y apretado por la presión de la nieve sobre la mochila”.
Con su teléfono celular, Lamuniere dio aviso a su familia y a la Comisión de Auxilio del Club Andino Bariloche para que inicien las tareas de rescate. El operativo comenzó ya casi en la noche del 1º de septiembre y continuarían por varios días más.
Durante el rescate del día siguiente se pudo desenterrar, con vida a una de las alumnas, Liliana Alonso, quien había podido respirar gracias a una cavidad que se había formado entre los bloques de nieve compactada.
Tras varios días se pudieron recuperar los cuerpos sin vida de siete alumnos más. Y dos meses más tarde, tras un arduo y extenso trabajo por parte de bomberos, Gendarmería, rescatistas del Club Andino y voluntarios, se encontró a la novena víctima de la avalancha, Gimena Padín, de General Roca.