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Repercusiones de la crisis internacional en la región

Se profundizará el cambio de ciclo de la economía. Los menores precios del petróleo llegan con renegociaciones de contratos abiertas. Los menores valores de las exportaciones en general reducirán el excedente fiscal nacional y las transferencias a las pro
Por Claudio Scaletta

Para el sector exportador se reducirán márgenes de ganancia. Una probable devaluación podría impactar en los precios.

Neuquén > En la provincia algunos funcionarios están contentos porque la inflación local se frenó en los últimos meses. Suponen que los menores aumentos de precios pisarán las demandas salariales de los gremios estatales y limitarán las tensiones presupuestarias que llevaron a que, el pasado viernes, el gobernador Jorge Sapag anunciara un déficit de 200 millones de pesos para el corriente año.
El análisis es en esencia correcto. Luego de que la inflación provincial se acelere fuerte a mediados de 2007 y se frene a principios de 2008, volvió a tomar fuerza en marzo. Pero de acuerdo a un informe difundido por el Ministerio de Hacienda provincial el 3 de octubre pasado, septiembre confirmó 4 meses de disminuciones consecutivas de la tasa anual, que para este período mostró una caída de 10 puntos desde el pico alcanzado en mayo y quedó rozando el 26 por ciento, siempre anual. La tasa todavía es alta, pero se encuentra por debajo de los aumentos salariales ya concedidos a los distintos gremios estatales. De hecho, la pronta difusión de los números de septiembre luego de meses en que los datos oficiales de inflación se difundieron con retraso, evidencia la estrategia gubernamental de volver más visible lo evidente.

Sin virtud
Pero si bien el freno mostrado por la inflación es un dato positivo cuando se lo considera desde la perspectiva de la puja salarial, está lejos de responder a un proceso virtuoso. Antes bien es consecuencia, primero, de la política nacional de haber pisado el dólar en 3,05 durante el conflicto con el “campo”. Y luego, de la implementación de medidas monetarias y fiscales, como el menor crecimiento de los agregados monetarios y la reducción del gasto público. El “ancla cambiaria” cumplió su cometido, pero también facilitó la salida de capitales, tanto hacia el exterior como por el pasaje de activos locales a dólares.

Otro escenario
Este escenario, que está dando lugar a un crecimiento más lento de la economía, se ve agravado por la crisis financiera internacional. Inicialmente Argentina se asoció a la “cadena de la felicidad”. Cuando a mediados de 2007 comenzó a ser evidente en los países centrales que la sobreabundancia de los hoy llamados “activos tóxicos” (antes “subprime” o simplemente “hipotecas basura”) desencadenarían la actual crisis, muchos fondos financieros salieron del dólar y comenzaron a refugiarse en los más seguros mercados de commodities. Estos movimientos explicaron tanto la depreciación del dólar como el empinamiento de los precios de las commodities; la soja a 600 dólares la tonelada y al petróleo cerca de los 150 dólares el barril. Estos valores acentuaron el viento de cola para una economía como la argentina, con exportaciones lideradas por productos primarios y Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA).

El regreso
El dato, en principio extraño, fue que cuando la crisis comenzó a evidenciarse con la caída de los primeros bancos, el proceso se revirtió. Iniciada la tormenta, los inversores concluyeron que lo más seguro era volver al dólar. Los flujos de capitales cambiaron de dirección. Hoy el resultado es que la divisa estadounidense aumenta su valor y las commodities alimentarias y energéticas, junto a las monedas de los socios comerciales de Argentina se devalúan.
Brasil es uno de los países más afectados por la salida de capitales. El dólar ya aumentó en reales cerca de un 45 por ciento. En Europa, el euro se devaluó un 10 por ciento. En la plaza local el dólar no podía quedarse por más tiempo en los insólitos 3,05 pesos por unidad. Esta semana tocó los 3,30 y lo que se discute hoy en el gobierno de Cristina Kirchner es si dejar que la devaluación se produzca de manera brusca o acelerada. Muchos economistas creen que el Banco Central ya no debería seguir usando miles de millones de dólares de sus reservas para sostener la cotización.

El filo de la inflación
Pero un dólar más alto significa más inflación. Algunos analistas creen que la situación podría conjurarse con los menores precios internacionales de los alimentos, aunque la visión parece no incorporar la forma en que se forman los precios en el mercado local, donde lo que realmente determina las alzas es si la demanda los convalida. La devaluación de 2002 fue posible sin la contraparte de un rápido traslado a precios por la existencia de una potente recesión. Éste no es el escenario actual. Si como predice el grueso de los economistas se produce una mayor devaluación es muy probable que la inflación se reavive, lo que para Neuquén podría significar un nuevo impulso para demandas salariales y conflictividad social.

Contratos petroleros
Uno de los ejes programáticos de la actual administración provincial es el aumento de su participación en la renta petrolera. El principal mecanismo para conseguirlo es la renegociación de los contratos de concesión. Hasta ahora sólo se arregló con una de las firmas: YPF. Con todas las demás el proceso está en marcha. El Gobierno esperaba un acuerdo satisfactorio con la mayoría de las firmas, pero sin dudas el escenario de una posible recesión mundial podría significar para el mediano plazo precios del petróleo más bajos que los picos tocados en los últimos meses. Sin dudas, esto podría repercutir en los resultados de las renegociaciones. Más allá del corto y el largo plazo, no es lo mismo discutir con las empresas con el barril a 140 dólares que con otro a 80.

Transferencias
Buena parte del superávit fiscal y la expansión del gasto público nacional se alimentó de compartir, vía retenciones, los mayores ingresos originados en los extraordinarios precios de las exportaciones. Menores precios significarán ahora una reducción de los recursos fiscales, por lo que puede esperarse un ajuste del gasto que incluya menores transferencias a las provincias. Al mismo tiempo, menos gasto público significa menos demanda global, lo que profundizará el cambio de ciclo que desde hace algunos meses comenzó a experiementar la economía local, punto que afecta a todas las provincias por igual.