Carrizo también dio cuenta que se llevaron siete CPU que habían sido donados recientemente y que estaban a la espera de ser acondicionados para ser utilizados por los chicos del barrio, "siento mucho dolor, hace varios años que estamos trabajando en el sector con muy buena onda con los padres y los chicos, no entiendo el ensañamiento que se observa, no dejaron nada sano; todo lo que había era para los chicos del barrio, era de ellos más que de la Fundación, por eso la bronca y la impotencia".
El presidente de la Fundación Kiñewen, Alejandro Vidal, informó que el año próximo continuarán con el merendero, "comenzaremos de cero, pero no bajaremos los brazos, ese es un sector muy necesitado, alejado de todo y de todos" y agregó: "continuaremos trabajando junto a las otras organizaciones que solidariamente intentamos hacer algo, aunque sea mínimo por aquellos que lo necesitan, pero reclamamos más presencia institucional"