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mELBOURNE, aUSTRALIA
Como pocas veces sucedió, se espera una final romántica del Abierto de Australia para este domingo. Roger Federer y Rafael Nadal, animadores años atrás de los mejores duelos de una generación, luchan hoy contra el tiempo, demostrando que todavía están vigentes. Por eso, desde que ambos entraron en los octavos de final, el presagio de un duelo épico empezó a tomar forma. Ayer, el suizo cumplió su parte al eliminar a su compatriota Stan Wawrinka, en un tremendo partido, por 7-5, 6-3, 1-6, 4-6 y 6-3 y esta madrugada (5:30) será el turno del español en su duelo con el búlgaro Grigor Dimitrov, responsable de que se concrete el duelo de la memoria.
“Hace unos meses, Rafa y yo estábamos más para hacer un partido con fines benéficos. Ahora podríamos jugar la final del Abierto de Australia, increíble”, dijo ayer el suizo, emocionado tras el final.
“Nunca, incluso en mis mejores sueños, pensé que podía llegar tan lejos en este abierto de Australia, se dio todo muy rápido”, añadió Federer, hoy con 35 años, ubicado en el puesto 17 del ranking mundial de la ATP, quien no jugó por una lesión durante los últimos seis meses del año pasado.
Su última final de Grand Slam fue en 2015, cuando perdió con el serbio Novak Djokovic en el US Open, y conquistó su último torneo grande en 2012 tras haber superado al escocés Murray en la final de Wimbledon.
La primera parte mostró a dos jugadores dueños de un revés a una mano exquisito que los aficionados, claro, celebraron. A base de passings y subidas a la red, Federer presionó a su rival y el primer break le sirvió para llevarse el set 7-5. Volvió a quebrar en el segundo (4-2) para cerrar 6-3 y ponerse 2-0. En el tercero se tomó un respiro Federer apenas se le puso cuenta arriba el juego (1-3). Allí se quedó y Wawrinka lo liquidó en 26 minutos (6-1) para meterse otra vez de lleno en el partido. El cuatro veces campeón vio como su rival comenzó a acelerar también en la cuarta manga, sumando el séptimo juego consecutivo y rompiéndole por tercera vez consecutiva el servicio.
Fue entonces cuando Federer reaccionó. Quebró de vuelta para igualar el parcial y (2-2) detuvo así la escapada. Sin embargo, Wawrinka resistió y llevó el encuentro a una quinta y definitiva manga al quebrar a Federer para ponerse 5-4 y confirmar justo después el cambio de tendencia. El quinto fue un duelo de presión por ambas partes. En la guerra de reveses a una mano fue superior Wawrinka, pero Federer compensó con la derecha y trepando a la red. Ninguno se entregó hasta que el de Lausana dio un paso el falso, cometió una doble falta y resignó el sexto juego (4-2), que le abrió el camino a Federer para cerrar 6-4.
El suizo cumplirá el domingo 100 partidos en Melbourne justo en la final. Sólo falta que Nadal sea el rival.