Una investigación publicada por American Heart Association afirma que no ingerir alimentos por la mañana puede traer aparejados riesgos de salud a futuro, como obesidad, diabetes y enfermedades cardíacas. Estas patologías pueden ser prevenidas con una buena base alimentaria.
Marie-Pierre St-Onge, profesora de la Universidad de Columbia y directora del plantel de investigación, afirmó en el desarrollo de su estudio: “Ingerir alimentos con atención plena a la sincronización, como también la frecuencia con la que se consumen, podría dar lugar a una vida más saludable y, por lo tanto, un mayor control de los factores de riesgo cardiometabólico”.
El estudio desglosa y analiza cifras alarmantes. Asegura que aquellas personas que comúnmente no desayunan tienen un 27% más de probabilidades de sufrir un ataque al corazón y un 18% más de padecer accidentes cerebrovasculares.
El desayuno es la fuente principal de energía por excelencia, pero el estudio subraya la importancia de detenerse a ingerir cada una de las comidas clave del día. En la actualidad se presta poca atención a la alimentación diaria; muchas veces en los trabajos resulta común recaer en el “picoteo” en vez de una alimentación nutritiva y contundente. Por consiguiente, tales patrones de alimentación de la actualidad provocan diversos efectos sobre los índices de salud cardiometabólicos, el perfil lipídico, resistencia a la insulina y la presión arterial.
El ideal: Yogur, leche, quesos, huevos, pan, cereales, frutas, mermeladas, jugos...