{# #} {# #}
La fe mueve montañas y personas. Fieles que desde distintos rincones del país y de más allá, como todos los años, llegaron a esta localidad del norte neuquino para venerar al santo de los crianceros. Hombres y mujeres a la par que con el sacrificio como estandarte conservan la tradición milenaria de estas tierras: cuidar animales.
Todos se rindieron ante el santo que cumplió con lo pedido en algún momento difícil de la vida. Este es el caso de Maira Betancur, una neuquina que hace 6 años vive en Río Cuarto y que llegó especialmente hasta Las Ovejas para cumplirle una manda de los abuelos de su pequeña hija que gracias a la devoción a San Sebastián se va recuperando de una compleja enfermedad de nacimiento.
Así es que Maira y su hijita Camila Elena fueron protagonistas de uno de los momentos más emotivos de la misa que se celebró en el santuario de San Sebastián luego de la procesión, que como todas las ediciones fue multitudinaria.
La tradicional fiesta tuvo otra edición soñada. Luego de la misa se llevó adelante un asado popular que permitió que los fieles disfrutaran una porción del clásico chivito a la par que la camaradería florecía por todos los poros y se agigantó con el fogón de la hermandad.
Sorteo Fin de Fiestas: el número ganador se vendió en Plottier