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Se tomaron un descanso y se toparon con el dino más grande

El geólogo Alberto Garrido contó que hallaron a "Grandote" casi de casualidad, durante un alto en las excavaciones. El gigante neuquino cobró fama mundial.

El titanosaurio gigante de Neuquén, catalogado como el más grande del mundo, aún no tiene nombre oficial. El geólogo zapalino Alberto Garrido contó que lo llaman "Grandote" y lo encontraron casi de casualidad, durante una caminata de descanso. "Apenas lo vimos, nos dimos cuenta de que estábamos ante un hallazgo excepcional", confió.

El descubrimiento ocurrió en 2012, en el valle medio del río Neuquén, durante la excavación de otro ejemplar del cretácico. Tras arduas jornadas de trabajo, los paleontólogos se tomaron unos días para recobrar fuerzas y salieron a recorrer los alrededores del campamento. Así fue que José Carballido, uno de los integrantes del equipo, se topó con las enormes vértebras que asomaban en el suelo.

En los últimos días, el gigante neuquino se hizo famoso en el mundo entero. Hablan de él en todos los idiomas y sus fotos dieron la vuelta al globo. El motivo de tanto entusiasmo es que, por el tamaño de las vértebras, hay consenso entre los científicos de que se trata del dinosaurio más grande del planeta. Se estima que superaba las 70 toneladas, con un largo de 40 metros.

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Garrido fue parte del equipo que halló al coloso, por su rol como responsable del museo Olsacher de Zapala. Contó que la historia del hallazgo comenzó en 2008, cuando el paleontólogo José Ignacio Canudo presentó un proyecto para ir a buscar dinosaurios del cretácico inferior en el interior neuquino.

"En ese momento, no había muchos descubrimientos de ese tipo y era un desafío porque había un yacimiento conocido, pero la idea era rastrear nuevas posibilidades", recordó.

Tras un trabajo previo con imágenes satelitales, definieron varios puntos de la provincia a explorar. Se armó un equipo con científicos de la Universidad del Comahue, la de Río Negro y otros museos especializados del país.

Explicó que el trabajo de los paleontólogos consiste en caminar atentos a cualquier indicio en el suelo "y después está el factor suerte, porque podemos saber qué buscar y dónde pero hay mucho azar".

Una vez que encuentran algo, marcan el sitio para iniciar una excavación, que puede llevar días, meses o años. En eso estaban cuando "Grandote" decidió salir al sol, tras una siesta bajo tierra de 98 millones de años.

"Fue en 2012, veníamos de cuatro años con otros dinosaurios que encontramos y estábamos con el rescate de otro ejemplar cuando aparecieron estas vértebras caudales, de la cola del titanosaurio", comentó.

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Dijo que el hallazo se produjo sin buscarlo, en un momento de descanso. Aclaró las jornadas los campamentos "son arduas y agotadoras, porque es un ir y venir al punto de hallazgo, donde por ahí no podés llegar ni a caballo y tenés que trepar a pie".

Agregó que, por eso, "cada tanto nos tomamos un descanso relativo, porque paramos la excavación pero salimos a caminar, nos desplazamos un poco y vemos qué aparece, como para aprovechar ese tiempo".

En una de esas salidas de descanso, Carballido se topó con los huesos del titanosaurio que sobresalían del suelo. En cuestión de minutos, todo el equipo estaba alrededor suyo "y de inmediato notamos de que eran vértebras extremadamente grandes", recalcó Garrido.

Afirmó que, "apenas lo vimos, nos dimos cuenta de que estábamos ante un hallazgo excepcional". Sin embargo, no podían hacer demasiado con el gigante bajo sus pies. Tenían que terminar la excavación anterior antes de iniciar una nueva, porque el trabajo científico es metódico, no puede quedar a medias.

Así fue que, muy a su pesar, los paleontólogos volvieron a tapar el hallazgo que hoy es noticia mundial. No podían arriesgarse a que la lluvia, el viento o el paso de un animal destruyeran el frágil tesoro.

Recién se reencontraron con "Grandote" en 2015 y extrajeron las primeras piezas, que se enviaron al laboratorio. Entonces, confirmaron que las vértebras estaban posicionadas como si se tratara de un esqueleto completo, otra característica excepcional del hallazgo neuquino.

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Sacar esos primeros fósiles llevó un tiempo largo. "Ahí no es como en las películas, donde uno se tira en el piso con el pincel, mueve la arena y aparece un dinosaurio o el mito de que viene un helicóptero y se lo lleva entero; si levantás un hueso así nomás, se desarma", puntualizó Garrido.

Indicó que tienen unas "cápsulas protectoras" con arpillera y yeso para evitar que la pieza se dañe. Además, antes de tocar nada, realizan un minucioso análisis sobre cómo vivió y murió el dino. "Por la forma y el lugar en el que aparece, podemos inferir qué pasó, por qué quedó en esa posición y es casi como una investigación forense", aclaró.

Hoy, todavía queda gran parte del gigante neuquino bajo tierra, a la espera de la próxima campaña que lo rescate del pasado, para que cuente la parte de la historia de Neuquén que quedó grabada en sus huesos.

Ajeno a la conmoción mundial que generó, "Grandote" tiene aún sorpresas ocultas por develar. Como remarcó Garrido, "por su tamaño y el esqueleto tan completo, es un descubrimiento muy importante y seguramente habrá más novedades, porque Neuquén tiene una riqueza geológica y paleontológica formidable".

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Tardarán otros dos años en sacarlo

El titanosaurio neuquino, que promete ser el más grande del mundo, también quedó aislado por la pandemia. Desde hace un año, no se autorizan las excavaciones, de modo que aún no hay fecha para volver a rescatar las piezas que faltan. Cuando se retomen los trabajos, llevará dos años extraer todo el esqueleto del gigante.

Alberto Garrido, del museo Olsacher de Zapala, contó que las salidas de campo están suspendidas por la pandemia, pero esperan con ansias el regreso a la excavación cercana al río Neuquén. Explicó que el sitio exacto del hallazgo no se difunde para preservar el patrimonio científico.

"Cuando volvamos, calculo que nos llevará una o dos campañas más de trabajo fuerte para rescatar todo el dinosaurio, que estamos hablando de uno o dos años más, y después vendrá la preparación en laboratorio", anticipó.

Explicó que la noticia sobre "Grandote" no se difundió antes porque quisieron esperar a que sus conclusiones del hallazgo estén validadas por científicos de otros países.

Agregó que lo mismo pasa con el nombre oficial, "que no lo pensamos ni hablamos, le decimos Grandote nomás, porque primero tenemos que estar seguros de que no sea de un género conocido".

Recalcó que "hay que terminar de sacarlo para definir qué nombre se le da o si corresponde a alguna especie o subespecie nueva".

Señaló que la extracción del resto del gigante permitirá confirmar también si es el más grande de todos los saurios, como indican las vértebras. "Estos hallazgos suelen ser fragmentarios, como el Patagotitan chubutense, que eran varios huesos desarticulados y hay que poder compararlos", precisó.

Observó que "a veces encuentran el hueso de una pata y en otro caso es un húmero y no se pueden comparar los tamaños en forma precisa, pero acá tenemos un esqueleto que puede estar completo que nos va a confirmar con certeza si es el más grande, como creemos".

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Se puede ver al gigante en Zapala

Aunque todavía no terminan de sacar del suelo, el titanosaurio gigante hallado en Neuquén está a la vista del público en el museo Olsacher, de Zapala. A través de una vidrio, se pueden observar las vértebras que se extrajeron en la primera campaña.

El titular del museo, Alberto Garrido, comentó que, "si bien no está en exhibición, lo están preparando en el laboratorio y uno se puede acercar y ver a través de una ventana de vidrio cómo realizan el trabajo, así que está a la vista para quien le interese".

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