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Situación límite: Monzón recordó el día que Maradona lo salvó

El defensor subcampeón del mundo con la Selección Argentina en Italia 90 rememoró cuando desesperado llamó a Diego quien lo visitó y lo salvó del suicidio.

Pedro Damián Monzón sabe lo que es la presión del fútbol, “los amigos del campeón"; el vacío cuando la fama se esfuma. Conoce de primera mano la depresión que conduce al infierno de las adicciones. Por eso en momentos en el que fútbol se muestra conmocionado por el suicidio del delantero uruguayo de Godoy Cruz, Santiago “el Morro” García sus palabras dejan entrever que este mundillo lejos de ser un lecho de rosas como muchos imaginan, aún para los famosos (El Moncho fue campeón del mundo con Independiente y subcampeón mundial con la Selección Argentina), suele resultar fatal.

“Estuve al borde del suicidio y me salvó Diego (por Maradona), le contó al diario deportivo Olé en su edición de hoy. Confiesa que el fallecido ídolo fue un gran referente en su vida y hasta sintió ganas de “tirar el portón para rescatarlo”, confesó.

A los 58 años el ex defensor está trabajando tras quince años otra vez en El Rojo de Avellaneda, junto a Julio César Falcioni.

"Lo más duro no es cuando no tenés nada porque en ese momento vos no conocés otra realidad. Lo que te pega más fuerte es cuando pasás a tener todo y lo perdés", le contó al diario deportivo.

“Yo cumplí el sueño de ser campeón del mundo en Independiente y subcampeón con la Selección, pero también tuve momentos en los que estuve preso de una adicción. Gracias a Dios dejé de consumir y estoy muy bien. Hago lo imposible para administrar mi vida de la mejor manera, pero nunca dejó de contar mi pasado. La vida es una lucha de supervivencia y superación”.

“Yo –prosiguió- tuve un millón de dólares y un millón de amigos. Y cuando se me fue la plata se me fue el millón de amigos”.

Monzón contó que en algún momento de su vida el suicidio pasó por su cabeza. Sobre este recuerdo apuntó: “Diego me salvó la vida sin saberlo. Nunca me animé a decirle que estaba pensando en suicidarme si él no venía. Me hice el juramento de no decírselo. Yo no tenía nada. Pero nada, eh. Recuerdo que salí de mi casa en Avellaneda y llamé a Diego desde un teléfono público", recordó-

"A la hora estaba en mi casa. Le dije: Tengo ganas de verte. Y él me dijo: ¿Qué te pasa?. Al poco tiempo me golpeó la puerta. No lo podía creer. Él me salvó la vida y ni se dio cuenta. No se lo quise decir, porque Diego me hubiese agarrado a las piñas y yo no me hubiera animado a levantarle la mano a él. Se iba a enojar mucho. Lo llevé y lo llevaré siempre en el corazón. Y ahora lo llevo en la piel para siempre. Diego hizo muchas cosas por mucha gente, no sólo por ex compañeros o jugadores”, afirmó.

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“Por eso –agregó- me arrepiento de no romper los portones para rescatar a Diego. Muchas veces soñé y pensaba en irme solo, o con algunos que conozco, y hacer eso. Porque encima sé que a él le hubiese gustado. Yo lo conocí muy bien, y eso le hubiera encantado”, contó.

“Cuando Dios se llevó a nuestro Dios decidí hacerme este nuevo tatuaje que hace mucho tiempo que tenía ganas de hacérmelo, con la imagen de él en el Mundial 90. Me hubiese gustado que él pudiera verlo. ¿Pero quién iba a pensar que él iba a ir para arriba? Todos creíamos que no se podía morir. Era imposible pensarlo. Iba a salir, tenía que salir. Nadie se imaginó esto. Todos los que lo conocíamos decíamos “qué difícil es ser Maradona”. A mí me hubiese gustado ser Diego 10 minutos, pero vivir así toda una vida es imposible. De último me hubiera gustado ser él aunque sea un minuto en la cancha. Pero afuera, un día Maradona era inaguantable”, reflexionó.

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