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Skay Beilinson: hacia un nuevo viaje con el capitán

De gira por el sur, el ex guitarrista de los Redondos llega hoy a Cipolletti con su sexto y nuevo disco: El engranaje de cristal.

Ya se cumplieron 15 años desde el último show de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, y Skay Beilinson acaba editar su sexto álbum solista: El engranaje de cristal, que está compuesto por diez canciones. Una particularidad del guitarrista de 64 años es que sus últimas tres placas también tenían la misma cantidad de temas. El Flaco -como lo llaman cariñosamente- llega hoy a Kimika (Ruta 22 km1216, Cipolletti) acompañado de su banda, Los Fakires.

Con letras que indagan en sus preocupaciones existenciales o se estructuran como pequeñas fábulas, el sonido de Skay ya es un sello que se remite a lugares lejanos, especialmente de Medio Oriente -lo ha visitado en varias ocasiones-, destino que siempre ha estado presente en la música del emblemático guitarrista. “Este disco o mis canciones son como una especie de travesía por los vericuetos del alma. En algún momento te cae la ficha... Habrá a quien le diga algo o nada. No tiene por qué ser un mensaje. Uno va tirando las cosas como las va descubriendo y luego quiere plasmar en algún lado”, contó el músico en la presentación de su nueva placa en radio La Mega.

Vértigo creativo

Sobre el viaje -una palabra que nunca deja de mencionar desde su etapa en solitario- que tuvo desde La luna hueca (2013) al nuevo álbum, el músico contó que se dio “casi sin darse cuenta”. “Cuando uno trabaja con las canciones, llega un momento en que toman vida propia y uno debe soltarlas. Cuando soltás, pasa una especie de vértigo que hace como un limbo, vacío. Pero el hecho de sacártelas de encima, ese mismo vacío te obliga a buscar nuevas canciones. Al poco tiempo de terminar La luna hueca, ya tenía varias ideas de cómo comenzar a trabajar”, explicó.

En cuanto a la forma de componer, Skay confesó que lo hace “con la guitarra eléctrica sin enchufar”. “Es un sonido similar a la guitarra acústica, por eso los hermana bastante en el sonido (al nuevo disco con La luna hueca) por el hecho de las acústicas. Después, el traspaso del demo al estudio para mí es como que aparece un universo nuevo, porque en el momento de definir las cuestiones, medio que la canción te propone dónde quiere ir”, reveló.

Consulado sobre de dónde proviene su relación con los sonidos y el espíritu de Oriente, Skay aseguró que “no sabe explicarlo”. “Mi viejo nació en Bakú (zona de Mar Caspio) y quizás tenga que ver con eso. De todos modos, cuando escuché a George Harrison meter esos sitar y comencé a descubrir música de la India empecé con un viaje fantástico. En las época de las comunas se afinaba la guitarra en un acorde y era tocar y tocar. La música oriental lo que tiene es como una nota a pedal, todo el tiempo y sobre eso empieza a jugar. Te permite una libertad absoluta”, explicó la parte creadora y musical que tuvo Los Redondos. Skay agregó que “intentó tocar un sitar”, pero no estaba afinado, además lo tuvo “poco tiempo”.

La parte gráfica de El engranaje de cristal es obra de Rockambole, histórico ilustrador de las tapas de su antigua banda. “Siempre me sorprende y cambió totalmente la estética por dónde va. Esta tapa es muy colorida, luminosa y salió de esa parte oscura donde él se siente cómodo. Sin embargo, no deja ese lugar donde no está todo definido. Él también apareció con esa idea de trasformar el disco en vinilo”, contó Skay, quien confesó que no tiene bandeja porque hace mucho que no anda.

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