Muchas personas tienen grandes sueños y trabajan arduamente para alcanzarlos, mientras que otras no tienen idea de qué es lo que quieren en la vida. ¿En qué grupo te encontrás?
¿Cómo nace un sueño? Un sueño empieza con una visión. Es decir que aquello que anhelamos primero lo vemos con los ojos de nuestra mente. Es como si nos embarazáramos de él. Y así como una mujer no puede ver al bebé que está creciendo dentro de ella pero sabe que está allí porque patea y crece mes a mes, un sueño nace y crece dentro de nosotros.
¿Cómo se mantiene un sueño? Un sueño se mantiene alimentando la visión a diario, lo cual implica no sólo verlo antes de que nazca, sino además accionar en pos de él para que un día se convierta en realidad.
Te comparto a continuación algunas ideas prácticas que te pueden ayudar en la concreción de tus proyectos:
Para construir tu sueño, necesitás primero verlo cumplido en tu interior. Cuanto más a menudo lo veas adentro, más probabilidades tendrás de verlo y disfrutarlo afuera. Esto es lo que se conoce como “principio de visualización”, que dice que aquello en lo que más nos concentramos, tarde o temprano, se convierte en realidad.
¿Visualizás lo que querés lograr con frecuencia? Tenés que reproducir esa imagen de lo que soñás alcanzar dentro de vos, como si fuese una película. La frecuencia de esa visión interna afirmará tu sueño y te conducirá a su realización.
Mucha gente tiene sueños pero termina fracasando. ¿Por qué? Porque no tiene claro qué es lo que desea lograr y nunca lo ve hecho en su interior. La visión tiene que ser clara, intensa y frecuente.
¿Sabés cuál es la característica común de las personas que logran ver sus sueños cumplidos? El entusiasmo que los convierte en gente apasionada. Sin entusiasmo es imposible conseguir cosas extraordinarias. Por eso la intensidad que tengas con respecto a tu sueño será un indicativo de si lo alcanzarás o no.
Y algo fundamental a la hora de perseguir un sueño es afirmar nuestra autoestima. ¿Cómo te ves y te valorás a vos mismo? Algunos tienen un sueño y “prueban” a ver si lo alcanzan. De más está decir que el resultado no es bueno. Necesitás determinarte a lograr tus objetivos, y una estima indestructible te acompañará hasta la meta. Tener una autoestima sana no significa ser amado y aprobado por los demás, sino amarse a uno mismo de manera equilibrada, ponerse en primer lugar, saber quién soy y de qué soy capaz. A una persona con estima alta no la mueven los obstáculos en el camino ni las críticas de los demás, porque sabe lo que quiere y va por ello.
Determinate a ver tu sueño cumplido ¡y te aseguro que lo alcanzarás!
No dependas afectivamente de nadie. Visualizá tu sueño, alimentalo, declaralo públicamente. Hay un poder grande en la confesión pública que nos permite afianzar lo que hablamos y vivir como si ya hubiésemos alcanzado lo que esperamos. Y, sobre todo, rodeate de gente soñadora que te impulse a ir siempre por más. Y pronto, muy pronto, verás con tus propios ojos aquello que hoy soñás.
Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a bernardoresponde@gmail.com