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Tras la renuncia que complica al gasoducto se trasluce una interna del gobierno nacional

El titular de la Unidad Ejecutora de la empresa estatal Energía Argentina pegó un portazo en pleno desarrollo del proceso previo al inicio de las obras.

Ahora renunció el jefe de la unidad que tenía a cargo la ejecución del gasoducto de Vaca Muerta. En los corrillos del poder se dice que Antonio Pronsato, titular de la Unidad Ejecutora de la empresa estatal Energía Argentina a cargo del proyecto, dio un portazo por las demoras en el proceso previo al inicio de las obras. Es el último episodio de una larga saga que se suscitó a partir de que la producción de Vaca Muerta jaqueó la infraestructura de transporte del gas.

El gasoducto para hacer llegar el gas no convencional neuquino al Litoral está en la agenda política y empresaria desde que Tecpetrol, el brazo petrolero del holding Techint, sorprendió a la industria con una superproducción gasífera en Fortín de Piedra, un yacimiento activado cuando nacía la gestión del ex Shell, Juan José Aranguren, al frente del Ministerio de Energía del gobierno de Mauricio Macri, que arrancó en diciembre de 2015.

Macri entusiasmó a las petoleras con guiños a la construcción del gasoducto, como la de la infraestructura para poner a andar un tren desde Bahía Blanca hasta el centro de las operaciones petroleras en la formación neuquina. La crisis que golpeó al gobierno anterior cuando promediaba la primera mitad del 2018 se llevó puesto al gasoducto y al tren de cargas.

Alberto Fernández puso a Vaca Muerta en el centro de su discurso desde un principio, pero recién aceleró el proyecto del gasoducto ante el espanto que provocó la reconfiguración del mercado global energético como consecuencia de la invasión rusa a Ucrania. El gas importado en barcos se tornó impagable, a la vez que se abrió un abanico de posibilidades para la exportación. En ese escenario, el gasoducto es oro, pero no está.

El gobierno nacional incubó en su interna controversias difíciles de salvar en el área energética. Se dejaron ver sin filtros hace tiempo, cuando el subsecretario de Energía Eléctrica, Federico Basualdo, le torpedeó un aumento tarifario al ministro de Economía, Martín Guzmán, y resistió el despido difundido por la cartera en los medios.

Basualdo es kirchnerista. Sigue enfrentado con la política tarifaria de Economía. Y conserva su cargo. Bajo su ala se mandó al congelador el documento clave para el arranque de la construcción de los caños que el Estado le compró en una licitación al único postor: Tenaris, del conglomerado Techint, que lidera el millonario Paolo Rocca.

Ese trasfondo tiene la renuncia de Pronsato, un ingeniero civil egresado de la UBA que del Instituto de Gas y Petróleo de la Faculta de Ingeniería de esa institución. Desembarcó en cargos públicos con Julio Devido, ex ministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios del kirchnerismo.

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