Los ataques sexuales comenzaron en 2012 y siguieron hasta 2016. Tres de las víctimas, monjas de la Congregación Hermanas de San José, relataron en televisión que el sacerdote Manuel Pascual, alias Santito, primero las sensibilizaba con temas personales, les inculcaba una "absolución" del dolor que llevaban consigo y, antes de violarlas, les proponía "gozar". Ahora, Pascual puede ser condenado a más de 40 años de prisión por reiterados abusos sexuales a las religiosas.
Según contaron las monjas al programa de noticias Telenoche, de Canal 13, después de someterlas, estando ellas con el hábito puesto, las confesaba en las instalaciones que ocupan toda una manzana para la Congregación en Ernesto Bavio 2816, en el barrio porteño de Núñez. Manuel Pascual era el líder espiritual de esa comunidad y el que regía la vida diaria del lugar. Dicen que les prohibía hablar entre ellas, a algunas las obligaba a estar a dieta e incluso les impedía tener acceso a la medicina.
Las víctimas, durante su crudo relato, aseguraron que acudieron primero a la Iglesia, pero dicen que la institución les dio la espalda. Luego fueron a la Justicia, que procesó a Pascual y lo envió a la cárcel de Ezeiza con prisión preventiva.
Las monjas denunciaron además que el arzobispo de Buenos Aires, Mario Poli, se ofreció a modo personal como aval de la prisión domiciliaria que pretendía conseguir Pascual para seguir detenido en el Hogar Sacerdotal Monseñor Mariano Antonio Espinosa.
La Cámara del Crimen, sin embargo, rechazó el pedido y por ahora el sacerdote seguirá preso en Ezeiza, según determinó el juez de primera instancia Javier Sánchez Sarmiento.
En tanto, el arzobispado de Buenos Aires emitió un comunicado sobre la denuncia por abuso sexual contra el presbítero Manuel Pascual, en el que detalló que la investigación fue elevada a la Congregación para la Doctrina de la Fe en la Santa Sede y que ese organismo ordenó un proceso judicial canónico a cargo del Tribunal Eclesiástico Bonaerense.
Finalmente, el arzobispado recordó que desde el comienzo del proceso penal respondió a los requerimientos del Tribunal Nacional, y reiteró su "compromiso de seguir trabajando para evitar dentro de la Iglesia toda clase de abusos".
Una de las denunciantes contó que el sacerdote abusó sexualmente de ella durante 5 años. Dijo que junto con otras víctimas hicieron la denuncia civil y la denuncia canónica. “Hace poco (en la investigación canónica) me llamaron a declarar como si esto fuera un complot, ¿no? Me preguntaron qué ganábamos nosotras, si esto era un complot. Dije que no ganamos nada con salir en medios o hacer una denuncia penal o dentro de la Iglesia, porque mi vocación era ser religiosa y no ser denunciante”, sostuvo. Otra de las denunciantes contó en el informe de TV que Pascual aprovechaba la situación de ser su confesor de manera obligada para generar situaciones de intimidad, forzar el acercamiento físico y abusar. En otra ocasión, en el campo La Ermita, de Capitán Sarmiento, Buenos Aires, donde Pascual coordinaba retiros espirituales en los que se hacía acompañar por una monja para cocinar y asistirlo, intentó abusar de ella por la noche. “Nunca frenó”, dijo, tras describir situaciones de presión que incluyeron forzarla a dormir con él en la misma cama.
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