Cuando el resultado ya era una tendencia irreversible, también en el centro de la ciudad se escucharon los primeros bocinazos: algunos se animaron a salir en caravana para festejar el triunfo que asomaba como irreversible.
No fue una marejada amarilla, pero sí se vio a algunas familias que no ocultaron su felicidad por el resultado de la elección.
Otro tanto había sucedido en el local de Cambiemos, donde los principales referentes habían salido a cantar victoria (página 10).
Neuquén es la capital que encabeza un intendente radical alineado con el macrismo desde hace meses, pero que está ubicada en una provincia donde ayer volvió a imponerse, en el resultado global,
Daniel Scioli, como en la primera vuelta.
Desde temprano, el clima se había comenzado a palpar en las redes sociales, con algunos políticos y usuarios no tan conocidos que se subían al carro de la victoria, a partir de los boca de urnas que circulaban en Twitter.
Con todo, en la calle había primado la tranquilidad, excepto por el movimiento normal de una jornada electoral. Todo cambió cuando cayó la noche, donde en el centro se abrió paso la fiesta mesurada de un puñado de vecinos.