Fahad Siddiqui, un reconocido emprendedor inmobiliario inglés que impulsa el coliving en Argentina a través de Casa Campus, empresa de la que es socio y presidente, visitó Neuquén con la mirada puesta en “revolucionar el mercado inmobiliario”, a partir de una propuesta tanto para inversores, como estudiantes, solteros, extranjeros y jóvenes profesionales que necesitan alquilar.
Se trata de un modelo de vivienda inspirada en residencias universitarias, que toma como base la economía compartida. Es decir, departamentos de uno o dos ambientes amoblados y equipados con espacios comunes compartidos -como gimnasios, piscinas, salones para coworking- con contratos sin garantías e inferiores a los dos años, que es el plazo mínimo para locaciones con destino de vivienda según la ley nacional vigente.
Las tarifas en los complejos instalados en Buenos Aires rondan los 700 dólares mensuales e incluyen expensas, servicios de internet, limpieza, luz, gas, entre otros.
“Queremos estar en la zona más parecida a Palermo Soho en Buenos Aires, donde hay movimiento de bares, restaurantes, por eso pensamos en el centro y también en la zona del río porque es prestigiosa”, dijo Siddiqui, aunque aclaró que aún no tienen en vista un lugar específico en la ciudad para construir, en principio, un edificio de alrededor de 70 unidades.
“Para nosotros es un proyecto interesante porque sabemos que hay una demanda enorme en Argentina y toda la región porque no hay edificios para estudiantes con esa modalidad como en Europa y Estados Unidos”, sostuvo el joven emprendedor y comentó que la iniciativa es bien recibida por los padres que tienen a sus hijos estudiando a distancia, ya que facilita que se muevan en un entorno seguro.
“¿Y por qué los jóvenes profesionales? Porque se están casando más tarde, están solos, no quieren quedarse en un lugar fijo, buscan estar un mes, seis meses o dos años”, agregó, aunque remarcó que la propuesta está abierta a otros segmentos.
Atento al movimiento constante que tiene la ciudad de extranjeros y personas vinculadas a la industria del petróleo y otras actividades que requieren personal temporario, el empresario sentenció: “Cualquier persona que quiere vivir ese estilo de vida es bienvenido”. “En Congreso, por ejemplo, tenemos de todo, estudiantes, diputados. Si es un edificio sólo de estudiantes, ellos no van a saber cómo es el mundo real”, ejemplificó y subrayó que la idea es fomentar los vínculos sociales, de ahí que cuenten con un community manager para organizar eventos y actividades.
Matías Albín, director comercial de Casa Campus, planteó: “Esta es una primera visita para explorar un poco. Sólo nos instalamos si hay un mercado completo, puntual, que tenga una necesidad de vivienda. Vemos que acá hay un desarrollo y un crecimiento muy grande y las soluciones de viviendas no crecieron al mismo ritmo”.
“Hay estudiantes que vienen del interior y gente que viene de paso a trabajar y normalmente las barreras para los alquileres son altas porque le piden garantías, los padres tienen que venir, comprar los muebles. Quizás alguien que se compromete dos años con todos eso, a mitad de camino cambió de parecer, le cambió el destino o se arrepintió y se queda atado”, agregó.
Explicó que Casa Campus “lo que da es una solución flexible en la que venís y usás por lo que necesitás”.
El ejecutivo señaló que “ese es el principio de las economías compartidas, de los autos compartidos y todo esto que permite que uno acceda a cosas que antes no habría podido porque tenía que pagar el 100 por ciento”.
“Venís a vivir a un departamento chico, pero te beneficiás de un montón de espacios comunes que básicamente lo están pagando entre todos”, explicó el directivo de la firma.
Luego de considerar que la ciudad de Neuquén tiene una renta mejor que otros mercados, incluido el de Buenos Aires, Albín aclaró: “Las tarifas dependen de cuánto vale el metro cuadrado en cada lugar y de cuanto paga el mercado por alquileres temporarios”.
“No es que podemos cobrar cualquier cosa o que tenemos una tarifa de un hotel de cinco estrellas que cobra más o menos lo mismo en todo el mundo”, dijo.
Agregó que muchas personas -en especial estudiantes-, que no tienen recursos para afrontar el valor de un alquiler, optan por vivir con un “roommate” (compañero de cuarto) para pagar un poco más de la mitad de la tarifa cada uno y alivianar así el gasto.