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Lionel logró la mejor versión de Lionel. Scaloni aún genera desconfianza en buena parte de la opinión pública, pero tiene dos grandes méritos el entrenador que nadie puede discutirle.
Por un lado la selección argentina es hasta el momento una de las de rendimiento más vistoso de toda la Copa América.
Y por otro y aquí radica quizás su mayor acierto, consiguió lo que no pudieron sus antecesores. Ni Jorge Sampaoli, ni el Tata Martino, ni el Patón Bauza, ni el Coco Basile, ni el inolvidable Diego Maradona. Ni siquiera el recordado Alejandro Sabella, finalista del mundo en 2014, lograron una versión de Messi tan destacada como la actual.
Lo más parecido al crack del Barcelona que se vio en el combinado albiceleste.
Los números hablan por sí solos: cuatro goles y cuatro asistencias en cinco partidos. Sin dudas, un Messi “modo culé” como gusta decirse ahora.
Scaloni no solo supo rodearlo de la mejor manera a La Pulga, sino que también obtuvo un compromiso inédito del 10 con el representativo nacional.
Canta el himno con ganas, las pide todas, ordena, brinda indicaciones dentro del campo. Y, obvio, hace lo que mejor sabe: juega a la pelota, deleita con su magia y gambetas, con sus pases gol y sus bombazos de tiro libre.
No quiere salir del equipo ni siquiera en los encuentros en los que no se juega por nada y tiene una idea fija: quitarse la espina con la camiseta que más ama, la de su país.
Y si alguien duda de ello, existen los archivos. A Messi lo tentaron de mil maneras para que se ponga la casaca de España, país que lo cobijó cuando en Argentina solo recibía desprecio y nadie se hacía cargo de su costoso tratamiento para el crecimiento.
Sin embargo, Lio rechazó una y otra vez las propuestas españolas y aceptó cuando al fin llegó la convocatoria argentina.
Claro está que como siempre será juzgado con el diario del lunes: si la albiceleste da la vuelta, corta la extensa sequía en esta Copa América todos se rendirán a sus pies o al menos no lo criticaran. En cambio, si no se le da, volverán a pegarle. Pase lo que pase, Scaloni ya puede jactarse de haber logrado la mejor versión de Messi.
¡De 10, Lionel!