“Una causa fraudulenta”

Neuquén > Chevron Argentina afronta el embargo del 40% de sus acciones, dividendos y depósitos futuros por una demanda por daños ambientales en Ecuador por 19 mil millones de dólares.
Según el vocero de la compañía para Latinoamérica y África, James Craig, la causa es fraudulenta y hay varias pruebas que lo acreditan. “Chevron nunca operó en Ecuador”, asegura. Y relata que, en el área en cuestión, Texaco fue operador entre 1972 y 1990 en sociedad a la empresa estatal Petroecuador. 
Cuando el gobierno ecuatoriano decidió no renovar la concesión, en la cual Texaco tenía el 37,5% de participación, se acordó un plan de remediación. “El Estado, como socio mayoritario, y Texaco, como socio minoritario, decidieron en un contrato que Texaco tenía que hacerse cargo de un tercio de esos pasivos ambientales y que el Estado iba a hacerse cargo de los otros dos tercios”, indica Craig.
Señala que Texaco cumplió con su parte y en 1998 se firmó el acta final, que liberaba a la empresa de toda responsabilidad u obligación, mientras que Petroecuador no realizó las tareas que le correspondía.
En 2001 Chevron compra Texaco, y en 2003 se inicia en su contra una causa judicial por afectación a la salud a comunidades indígenas de la zona.   
 
"Van detrás del dinero"
“La demanda la inician abogados estadounidenses financiados por fondos de inversión y especuladores contra Chevron cuando Texaco aún existe,  tiene patrimonio propio y no ha sido demandada en Ecuador. Sucede que van detrás del dinero”, asegura Craig.
El portavoz de Chevron destaca que tienen material suficiente para que la causa se caiga, que va desde pruebas de corrupción en el fallo de la Justicia ecuatoriana hasta falsificación de firmas y evidencias técnicas de los abogados demandantes.