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Una fundación quiere prohibir la caza de jabalí con perros

SOS Animal impulsó un reclamo judicial que fue desestimado por no agotar la vía administrativa. El dictamen de una jueza cipoleña indica que la actividad está permitida por la Ley.

La fundación SOS Animal Cipolletti lucha para que se prohíba en Río Negro la caza de jabalí con perros, una actividad reglamentada por la Ley 2056 (de Fauna Silvestre) y que la Secretaría de Ambiente y Cambio Climático habilita por temporadas anuales. La última se puso en marcha 1 de marzo y finaliza el próximo 31 de agosto.

La práctica, considerada deportiva, genera una fuerte controversia al tratarse de una especie exótica que se propagó profusamente en vastas zonas del país y que en un amplio espectro del ambiente rural el “chancho salvaje” como se lo llama, es calificado como una plaga a la que hay que combatir por los daños que ocasiona.

Enfrente se posicionan grupos que defienden a los animales, tanto a los son mandados a atacar como los acechados.

A principios de este mes los miembros de la organización cipoleña, con el patrocinio de un estudio de abogados del Valle Medio, presentaron una acción de amparo para declarar inconstitucional la normativa que autoriza esta técnica de cacería.

El reclamo incluyó una medida cautelar para que se impida la realización de un torneo de caza en Río Colorado, donde es muy popular por la abundancia de ejemplares en sus campos aledaños.

Alegaron que “se trata de una actividad que vulnera los derechos de los animales no humanos, perros y jabalíes; describiendo la crueldad a la que son sometidos, por la sola diversión de los cazadores”.

Planteo rechazado

El requerimiento fue rechazado por improcedente por Soledad Peruzzi, titular del Juzgado Civil, Comercial, Minería y Sucesiones Nº 3 de Cipolletti.

La magistrada sostuvo que no se agotó la vía administrativa a través de la Secretaría provincial, que es la autoridad de aplicación. Mencionó un caso similar que llegó al Superior Tribunal de Justicia que determinó que “existen otras vías idóneas para el abordaje de la cuestión traída a juicio”.

“… Pues bien, este precedente es enteramente aplicable al caso, puesto que de modo alguno existen constancias en autos de haber transitado la vía correspondiente ante la autoridad de aplicación”, puntualizó.

Pero además Peruzzi observó que el organismo oficial informó que la caza deportiva de esta especie está reglamentada, al igual que los torneos.

“La actividad que pretende suspenderse por medio de la medida cautelar pretendida; es legal en el marco de la legislación vigente de la provincia. Y la inconstitucionalidad de esa normativa, requiere de un trámite y análisis que escapa ciertamente a lo que puede resolverse por la vía del amparo”, agregó en el mismo sentido.

Citó entre los fundamentos la Secretaría que la captura de los ejemplares se valora para “paliar los efectos de negativos que esta especie genera en el ambiente”.

De todos modos, la magistrada sostuvo que el caso amerita “un análisis más profundo y pruebas que permitan decidir si las leyes y resoluciones administrativos son o no contrarias a los derechos que se preservan desde la Carta Magna, ya sea la Provincial o la Nacional”.

Amenazas y apelación

Desde el entorno del equipo de abogados que asiste a SOS Animal pidieron reserva de identidad porque a raíz de la labor emprendida por este caso han recibido amenazas.

Contaron que han hecho las denuncias correspondientes y si bien no dieron detalles de quienes serían los autores, no es difícil inferirlo.

Llamados anónimos con advertencias y vehículos sin patente desde sacan fotografías son algunos de los hechos que padecieron los profesionales.

Pese a todo, anticiparon que seguirán trabajando en el caso y que apelarán el rechazo del amparo de la jueza Peruzzi.

Explicaron que hay un fallo dictado en la provincia de La Pampa que respaldará el requerimiento para Río Negro. En esa presentación están trabajando.

Como es la cacería

La caza de chanchos jabalíes con perros es sangrienta.

La técnica requiere contar con una jauría de canes entrenados, de buena contextura física y feroces. Los ejemplares de Dogo Argentino están entre los preferidos, como también la cruza con otras razas de ataque.

En las zonas rurales es habitual ver las “perradas” como se los denomina, sobre camionetas cuando parten a una expedición. Son conocidos porque no ladran, una condición que aprenden para no espantar a la presa.

En el campo los animales rastrean al jabalí con su olfato y una vez que lo ubican la embisten a mordiscos.

Una vez que lo tienen dominado aparece el humano y lo mata. Puede ser de un disparo o a cuchilladas.

Como trofeo, los más apreciados son los machos, que exhiben largos y filosos colmillos que le nacen de la mandíbula inferior y otros de menor tamaño de la superior.

Sus cabezas son las que los cazadores suelen embalsamar para mostrar la “proeza”.

Pero estos ejemplares también son los más peligrosos para los perros, pues con esos temibles dientes pueden herir a los peros -a veces mortalmente- cuando luchan por defender su vida.

El peligro de la triquinosis

Los jabalíes como los cerdos domésticos transmiten la triquinosis, la enfermedad que afecta a los humanos cuando comen la carne con poca cocción.

“El agente causal de la triquinosis (Trichinella spirallis), es un parásito fácil de detectar mediante un simple análisis de laboratorio. Esta medida permite prevenir el contagio de la triquinosis entre los consumidores de los chacinados con ese origen”, indica la página del Inta (inta.gov.ar).

El informe agrega que la carne del jabalí “es valorada por ser magra, firme y de sabor particular, características que dependen del estado corporal del animal. Los cazadores suelen compartir sus presas, en un circuito que suele ser deficitario de controles sanitarios. Ello resulta extremadamente riesgoso cuando las presas se consumen en preparaciones sin cocción por calor, tal como carnes saladas, embutidas, etc.”.

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