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Una madre que mantiene las esperanzas por su hijo desaparecido

Feliciana Alcapan, madre de José Francisco Pichulmán, secuestrado en agosto de 1976, dijo "con vida se lo llevaron, con vida tiene que volver". Contó que iba todas las semanas al Comando.

Un año después fue secuestrado su otro hijo, Juan Raúl Pichulmán, cuyo caso no está en esta etapa del juicio.
 
Neuquén >
“Varias personas me venían a ver y me decían que estaban muertos. Yo no creo eso, mis hijos están con vida, me los llevaron con vida y con vida tienen que volver”, expresó ayer con firmeza a sus 84 años Feliciana Alcapan, madre de José Francisco y Juan Raúl Pichulmán, ambos desaparecidos durante la última dictadura militar.
Alcapan se presentó ante el Tribunal para contar lo que recordaba del secuestro de su hijo José Francisco, caso que está en investigación. El de su otro hijo, secuestrado un año más tarde, se indagará en otro tramo de este proceso judicial.
La mujer utilizó auriculares para escuchar mejor las preguntas de los abogados y precisó que el 12 de agosto alrededor de la 1 de la madrugada llegaron a su casa soldados armados al mando de un mayor vestido de militar y con una máscara en su cara.
“Ellos lo llevaron y hasta el día de hoy no me han dicho nada. Sólo me decían que eran por sospechas, yo no sospecho de mis hijos”, afirmó la mujer, quien recordó además que lo trasladaron en vehículos sin patente.
En su recorrido para buscar a José Francisco indicó que iba todas las semanas al Comando de la Sexta Brigada y que el mayor Luis Alberto Farías Barrera era quien la recibía y le respondía: “Nosotros no fuimos, fueron los extremistas”.
Alcapan recordó que le decía a Farías Barrera que en el Ejército eran muchos, que quizás él no había sido pero le repetía que estaba segura que "eran ellos los que se lo llevaron".
Afirmó que una vez “Farías Barrera me dijo que mi hijo no era culpable. Me quedé callada”.
La mamá de José Francisco y Juan Raúl Pichulman agradeció a los jueces porque: “Ahora tengo esperanzas por mi hijo”, enfatizó.
Feliciana comentó que muchas veces lloró a sus dos hijos desaparecidos, que fue muy terrible y que pudo seguir adelante "por la fortaleza de Dios".
Luego ingresó a la sala de AMUC el testigo Juan Alberto Manque Ñanculef, cuñado del desaparecido Celestino Aigo.
El hombre fue testigo del secuestro de su cuñado, ocurrido el 16 de agosto de 1976 en su domicilio de Lanín al 1300. Recordó que ingresaron en el domicilio donde estaban con su mujer y su suegra.
“Dijeron que era la Policía, nos hicieron salir y poner las manos contra la pared y decir nuestros nombres. Cuando lo dijo Celestino dijeron: 'Ese es el que buscamos'”, relató.
Describió que eran dos o tres policías con las caras cubiertas y que otros cinco esperaban afuera.
Al pedido del defensor Hernán Corigliano sobre una declaración suya del 2001, el testigo observó las actas donde no reconoció su firma. Tampoco recordó haber ido a declarar anteriormente por este caso.

Caso Rubén Ríos

Hoy está citado a declarar Rubén Ríos quien fue secuestrado en su domicilio de General Roca y trasladado al centro clandestino de detención "La Escuelita" de Neuquén. Ríos logró tirarse del auto en que fue secuestrado pero por los fuertes golpes que había recibido perdió el conocimiento y fue subido al auto nuevamente.
También están citados a declarar Elsa Esther Rivas, esposa de Ríos, quien durante la desaparición de su marido se entrevistó en varias oportunidades con el imputado Luis Alberto Farías Barrera. Otro de los testigos es Juan Carlos Vázquez.
Por la tarde, se presentarán Norberto García, jefe de la Unidad Regional II de General Roca de la Policía de Río Negro; María Millar, abogada de la mujer de Ríos durante su cautiverio y Rosa Maica.

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