Los médicos de la Clínica Valenciennes, de Francia, creían haber llegado lejos al encontrar una manera de que sus niños pacientes no sufrieran el camino a la sala de operaciones: en vez de la fría camilla, lo pequeños se trasladaban en autitos eléctricos que hacían del camino a la cirugía un momento más ameno. Pero en el Hospital de Niños Lucile Packard, en Stanford (EE.UU.) fueron más allá y se aliaron a la tecnología de realidad virtual en el caso de un nene que se había fracturado un brazo. El chico sentía tanto dolor que se pensó en sedarlo para que no sufriera hasta que a alguien se le ocurrió que con los anteojos de realidad virtual podrían distraerlo lo suficiente como para alejarlo mentalmente del dolor. Y no hubo necesidad de sedación. Tanto que cuando el médico entraba a la habitación, el pequeño se sumergía en sus anteojos y en sus aventuras y se relajaba en el momento de la revisión.
El uso de la realidad virtual es el resultado del programa Chariot del Packard Children Hospital, cuyo fin es reducir la ansiedad infantil a través de distracciones que los pacientes protagonicen. Si bien por el momento no está muy extendida a nivel mundial, tiene lugar en la comunidad médica y ayuda a superar fobias y trastornos de ansiedad, como también a víctimas de ACV a que recuperen la función motora.
Ahora, los investigadores están descubriendo que puede reducir la percepción del dolor durante los cambios de medicamentos o la administración epidural. Un estudio realizado por Cedars-Sinai, en Los Ángeles, y que involucró a un centenar de pacientes hospitalizados, descubrió que aquellos que vieron el video a través de realidad virtual expresaron una caída del dolor en un 24%. Otros pacientes que vieron un video natural en 2D estándar, con escenas relajantes en una pantalla cercana, registraron sólo una reducción del dolor del 13,2%. Sin embargo, estos datos no ofrecen certeza sobre los motivos de esta efectividad. El cerebro es tan complejo que es difícil entender exactamente cómo funciona algo así. Pero una hipótesis es que la distracción puede hacer que el cerebro esté tan ocupado procesando las señales provenientes de la RV que sea más difícil procesar otras señales como el dolor.
Cedars-Sinai utiliza el equipo “Samsung Gear Vr” a través de una asociación con un proveedor de contenidos locales. Y además de los juegos, los pacientes pueden elegir entre historias que los transportan virtualmente a lugares como Londres. De acuerdo con los testimonios de los pacientes, es un engaño mental que los convence de que están en otro lugar. “Estás en el parque Yosemite y hueles los árboles y el sol en tu cara. Y aquellos que necesitaban ocho enfermeras a su alrededor para dominar su miedo a las agujas se llevan bien con la realidad virtual”, explica el psicólogo Peng Hu.
Investigadores como Hunter Hoffman, del Laboratorio de Tecnología de Interfaz Humana de la Universidad de Washington, ya habían estudiado durante décadas los efectos de estas técnicas de distracción en pacientes que, por ejemplo, eran víctimas de quemaduras. Aunque el equipo que usa Hoffman cuesta varios miles de dólares y, en cambio, los anteojos de RV son mucho más baratos. Cerca de 2500 pacientes de Cedars-Sinai utilizaron esta terapia desde que el hospital comenzó a implementarla en 2015. En el estudio clínico más reciente, aún no publicado, los pacientes que usaron RV tuvieron una reducción del dolor del 52%, mismo porcentaje que se espera si toman opiáceos.
13,2% El porcentaje no es tan fuerte cuando la distracción tiene que ver con imágenes en 2D.
Los que precisan ocho enfermeras para dominar su miedo a las agujas se llevan bien con la realidad virtual”. Peng Hu. Psicólogo
Que siempre sobrevivan
El juego comercial no funciona porque es violento o el personaje muere. Esto puede ser problemático si un paciente está por ser inyectado, por ejemplo.