El director de mejora continua de la Universidad de Flores advierte sobre el uso superficial de estas herramientas. Qué cambiar y cómo sacarles más provecho.
La mayoría de las personas que usan inteligencia artificial la tratan como si fuera un buscador de internet mejorado. Eso, según Francisco Tassara, director de mejora continua de la Universidad de Flores (UFLO), es el error más extendido: el 95% de los usuarios no le saca el verdadero potencial a estas herramientas.
Tassara dialogó con LM Neuquén y explicó que ese diagnóstico no es menor. "El principal uso que le estamos encontrando, de manera masiva, es como un buscador muy potente", señaló. El problema, dijo, es quedarse con esa primera impresión y no explorar lo que viene después.
El especialista participó de la IA Week que se realizó recientemente en Neuquén, un evento que reunió a referentes del sector para debatir sobre el presente y el futuro de esta tecnología. En ese contexto -explicó- quedó claro que el ecosistema de herramientas disponibles creció de manera exponencial en el último año, pero que los usuarios en general no acompañaron ese ritmo.
Uno de los consejos centrales de Tassara es no quedarse con la primera respuesta que devuelve el sistema, sino volver a preguntar, afinar la consulta y exigirle más precisión. "Hacer más de una vez esa consulta inicial es clave", explicó. "Si le hacemos una pregunta muy abierta y poco específica, nos va a querer responder, pero hay mucha información escondida o que omitió".
Esa práctica sirve también para rastrear las fuentes. El experto recomendó preguntarle directamente a la IA de dónde extrajo la información: "Le podés decir, decime dónde sacaste esto. Te va a pasar el link. Así entendés de dónde salió esa información y podés interpretar mejor el contexto".
Otro punto que destacó tiene que ver con el prompt, el término técnico para las instrucciones que el usuario le da al sistema. "Básicamente, el prompt es la interacción y la instrucción que le doy a la IA", simplificó Tassara. Aclaró que no hace falta ser un experto para escribir buenos prompts: la clave está en ser específico y en ajustar el pedido paso a paso.
Tassara también advirtió sobre otro hábito frecuente: usar siempre el mismo asistente para todo. Señaló que, si bien ChatGPT fue el pionero en popularizar el chat con inteligencia artificial, hoy el ecosistema es mucho más amplio y cada herramienta tiene sus fortalezas.
"Empezamos a encontrar que cada una de las IA tiene una especialización o un campo donde se desempeña mejor", explicó. En ese sentido, describió el panorama actual: ChatGPT como una opción más generalista, eficaz para producción de textos e imágenes; Gemini como la mejor integración para quienes trabajan con el ecosistema de Google; y Claude como el referente en desarrollo de software y programación.
"Apareció Claude, se volvió masivo en noviembre del año pasado y realmente hizo huella en el ambiente de desarrollo con su agente Claude Code", detalló Tassara. También mencionó la irrupción de DeepSeek, la plataforma de origen chino que sorprendió al mercado.
Uno de los puntos más sensibles que abordó el experto tiene que ver con el uso de la inteligencia artificial como consejera en temas de salud, tanto física como mental. Sobre el hábito de usarla como "psicólogo", Tassara no lo descartó del todo, pero puso condiciones claras.
"En temas de salud mental o salud física, no hay que quedarse solo con eso", advirtió. Subrayó que la IA solo accede a la información que el usuario le comparte en ese momento, y que un profesional puede ver "toda la película": el historial, el contexto, la persona en su totalidad. "Siempre hay que consultar con un profesional del área", insistió.
En la misma línea, Tassara fue enfático sobre el rol humano en los procesos de decisión. "Una máquina no puede ser responsable de una decisión, por lo cual no hay que ponerla en ese lugar", afirmó, citando una máxima que viene de los años 70. Desde la universidad, dijo, impulsan que las personas sean "usuarios críticos" y no meros consumidores pasivos: "Siempre soy yo el que toma la decisión y soy responsable de mis decisiones."
Para quienes usan versiones gratuitas y dudan si vale la pena pasarse a un plan pago, Tassara ofreció una señal concreta: "Lo primero que te das cuenta que necesitás pagar es cuando te deja de responder o te empieza a responder muy lento." Eso significa que se agotó la capacidad diaria del plan gratuito.
También explicó el concepto de tokens, la unidad con la que los sistemas de IA miden el consumo. Cada palabra que el usuario envía y cada respuesta que recibe consumen tokens. Por eso, recomendó evitar saludos innecesarios o agradecimientos extensos dentro del chat: también consumen parte del límite disponible.
La segunda señal para considerar un plan pago es querer acceder a funciones más avanzadas: integrar la IA con el correo electrónico, el calendario, u otros programas; o usar lo que se conoce como agentes, herramientas que pueden interactuar directamente con el sistema operativo y organizar archivos, por ejemplo.
Sobre ese punto, Tassara hizo una advertencia: "Con mesura arranquemos, que la ansiedad no nos gane." Dar permisos amplios a un agente sin entender bien qué hace puede implicar riesgos de seguridad. "Corremos el riesgo de que deje un archivo en algún lado, o use mi tarjeta de crédito para algo", graficó.
En un momento en que las noticias sobre IA se acumulan semana a semana, Tassara invitó a tomar distancia de la ansiedad tecnológica. "Hay que estar atento a lo que va saliendo, pero no volverse loco", dijo. "No hay que pasarse a la nueva herramienta automáticamente; hay que darle un poco de tiempo a que maduren las cosas."
Su recomendación final fue simple: empezar por lo que ya está disponible, probar, y avanzar de a poco. "Subirse tranquilos, ver para qué nos sirve, qué queremos resolver", resumió. Y, sobre todo, no perder de vista que la tecnología está al servicio de las personas, y no al revés.