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Neuquén.- Es la tercera visita que el Papa realiza a Latinoamérica, pero una vez más Argentina quedó para un futuro, aunque en esta oportunidad uno de los países elegidos haya sido Chile, país con el que comparte una extensa frontera.
Desde que se conoció la noticia de que Francisco iniciaría esta tercera gira, comenzaron las especulaciones por la negativa de visitar el país donde nació y realizó gran parte de su carrera religiosa. Algunos dicen que todavía no es el momento adecuado; otros, que no quiere que la política partidaria contamine su llegada y su presencia acentúe la división que desde hace años existe entre los argentinos.
Allegados a la máxima autoridad de la Iglesia católica minimizan esta supuesta lectura y se limitan a asegurar que “ya llegará el momento” y que sólo es cuestión de paciencia. Al fin y al cabo, Jorge Bergoglio siempre estuvo predicando en su país (aunque con otra categoría) y ahora merecen su palabra fieles de otros terruños que no lo conocían.
En 2013 la visita estuvo cerca. Las autoridades del gobierno argentino encabezadas por Cristina Fernández viajaron a Brasil para entrevistarse con él y lograr una foto, en plena campaña legislativa. En aquel entonces, Francisco oficiaba la Jornada Mundial de la Juventud que se llevaba a cabo en Río de Janeiro.
En aquel encuentro participaron más de 3 millones de personas de 195 países, y el Papa envió un fuerte mensaje a pocos meses de asumir: “¡Queridos jóvenes, cuando vuelvan a sus casas no tengan miedo de ser generosos con Cristo! Llevar el Evangelio es llevar la fuerza de Dios para arrancar y arrasar el mal y la violencia, para destruir y demoler las barreras del egoísmo, la intolerancia y el odio, para edificar un mundo nuevo”.
En 2015, apenas dos años más tarde, el Papa estuvo nuevamente cerca de su querida Argentina, cuando visitó Bolivia y Paraguay, previo paso por Ecuador.
En este viaje, el Papa arremetió contra la corrupción: “Es la gangrena del pueblo”. Y pidió un “cambio real” en el mundo: “Este sistema ya no se aguanta, no lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores, no lo aguantan las comunidades, no lo aguantan los pueblos… Y tampoco lo aguanta la hermana Madre Tierra”.
Finalmente, el año pasado la oficina de prensa del Vaticano confirmó que Francisco, que transita su quinto año de pontificado, regresaría a Sudamérica en 2018, pero nuevamente Argentina no estaba entre sus destinos, que esta vez serían Chile y Perú.
Dicen algunos -con más expresión de deseo que certeza- que la próxima será la vencida. ¿Realmente lo será? Por ahora habrá que esperar.
“Dejo en manos del Señor que Él me indique la fecha para visitar la Argentina”.
“Para mí el pueblo argentino es mi pueblo, ustedes son importantes, yo sigo siendo argentino”.
“Yo a ese pueblo argentino lo respeto, lo quiero, lo llevo en mi corazón. Es la riqueza más grande de nuestra Patria”.