La mamá de Lionel brindó un relato estremecedor acerca de cómo el Papa, según afirma, salvó a su hijo. Una historia marcada por la fe y la sorpresa de los médicos
Una mujer de Los Telares, un pequeño pueblo del sur santiagueño, afirmó haber salvado a su hijo de morir ahogado con una plegaria al Papa Francisco el mismo día del fallecimiento del pontífice. Una historia marcada por la fe y la posibilidad de estar frente a un verdadero milagro.
El 25 de abril de 2025 en el patio de doña Susana, madre de Romina Ventureira y abuela de Lionel, la cisterna que provee de agua a la casa de la mujer se convirtió en una trampa de agua de dos metros de profundidad.
“Fueron minutos que duraron siglos”, contó Romina. “Yo le dejé a Lionel a mi mamá y me fui a trabajar. En un descuido de ella, el nene cayó en el pozo, pero mi mamá no se dio cuenta. Pasaron varios minutos hasta que descubrió dónde estaba. Cuando lo sacó, el cuerpo de mi hijo era un peso muerto. Estaba morado, frío. No respiraba”, agregó.
Los testimonios de los vecinos coincidían: el niño, de apenas 2 años de edad estuvo sumergido cerca de cinco minutos. Ese es un tiempo que suele terminar con un diagnóstico de daño cerebral irreversible o muerte por asfixia por inmersión.
El estremecedor vínculo con el papa Francisco
Lo que hace que esta historia haya cruzado las fronteras de Santiago del Estero no es solo la supervivencia, sino la "coincidencia" temporal en que sucedió todo, según publica TN. Mientras en Roma el mundo lloraba el anuncio del fallecimiento del Papa Francisco, en ese mismo momento, en este pueblo olvidado, Romina gritaba su nombre.
“No sé por qué lo hice”, confesó la madre del niño. “No soy de ir a misa todos los domingos. Pero en ese momento de oscuridad, vi su cara. Fue una imagen nítida de Francisco caminando solo en las escalinatas del Vaticano. Le dije: ‘Tú que estás llegando al cielo, no dejes que mi hijo se vaya’”.
Según el relato, tras cinco minutos, la abuela Susana descubrió que Lionel estaba en el fondo del pozo, lo sacó y empezó a gritar. Una vecina, al escuchar los gritos desesperados agarró al nene que no reaccionaba y lo llevó en su motocicleta hasta el pequeño hospital de Los Telares. Allí lo recibió una enfermera y un médico y decidieron trasladarlo en ambulancia hacia otra localidad, pero el cuadro era desesperante: Lionel no mostraba ningún signo de recuperación.
El relato de Romina sigue en la ambulancia con un detalle que pone la piel de gallina: “yo estaba en la ambulancia y lo único que tenía en la cabeza era la imagen del Papa Francisco y fue ahí donde le rogué que me lo salve y, apenas terminé la frase, Lionel expulsó un chorro de agua y comenzó a llorar“. Fue un llanto que, para Los Telares, sonó la primera campana de una noticia mundial.
El doctor Ricardo García Villaverde fue el médico que recibió a Lionel. Su postura es de una cautela respetuosa. Aunque la medicina tiene explicaciones para la reanimación, el médico admitió al medio anteriormente citado que la recuperación total y fulminante, sin secuelas neurológicas tras tanto tiempo bajo el agua, entra en un terreno “excepcional”.
Para los científicos será un caso de “reanimación exitosa”; para los santiagueños, sin dudas, es el primer milagro de Francisco.
A día de hoy, la casa de los Ventureira se ha convertido en un sitio de peregrinación espontánea. Para Romina, mientras el Papa entraba al cielo, decidió interceder ante Dios para dejarle un regalo: la vida de su hijo.
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