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Usuarios de Koko denuncian que viajan hacinados y sin protocolos

Por la pandemia, se suspendieron muchos servicios y los pasajeros deben viajar parados. Aseguran que es un gran foco de contagios de coronavirus.

Los usuarios de transporte de la empresa Koko, que viajan desde distintas ciudades del Alto Valle, denunciaron que la compañía no retomó los servicios que funcionaban antes de la pandemia. Con una frecuencia de una hora, los pasajeros deben viajar parados y amontonados, en lo que consideran un foco de contagio de coronavirus.

Cuando se inició el aislamiento obligatorio y se limitó la circulación, la empresa de transporte Koko suspendió sus servicios rápido y expreso que conectan distintas ciudades de la región. Aunque cada día crece el número de pasajeros, la firma sólo mantiene el servicio común, con frecuencia de una hora, lo que obliga a los usuarios a viajar parados y sin respetar ningún tipo de distanciamiento social.

Con el regreso de las clases presenciales, son muchos los docentes y estudiantes que utilizan este servicio. Ese fue el caso de Joaquín Álvarez Soria, un docente que vive en General Roca pero da clases en el colegio Nuestra Señora de Fátima en Cipolletti.

"Como el único servicio que funciona es el común, un viaje que duraba 40 minutos ahora dura una hora y media", se quejó el trabajador de la educación. Según comentó, a poco tiempo de subir ya observó al colectivo al máximo de su capacidad, con gente parada y hacinada en los pasillos, sin ningún tipo de resguardo de un posible contagio de coronavirus.

"No ponen ni alcohol en gel para los que usan la tarjeta para pagar", afirmó el docente. A su vez, comentó que los colectivos van tan llenos que muchas veces los choferes optan por pasar de largo en algunas paradas, y dejan a los usuarios esperando una hora más por el siguiente colectivo.

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Pasajeros del Koko en uno de los servicios que circulan por el Alto Valle.

"En Allen me dio mucha indignación, porque había gente esperando en el hospital y el chofer no los levantó", reclamó el pasajero frecuente. Según comentó, vio grupos de personas esperando a la vera de la ruta 22, que tampoco pudieron subir al colectivo.

"Cuando terminé la reunión y esperé en la plaza principal de Cipolletti, me tocó vivir esta situación en carne propia. El colectivo no paró y tuve que esperar una hora a que pasara el siguiente", reclamó Álvarez Soria, que también es docente de la Universidad Nacional de Río Negro y asegura que la mitad de sus alumnos son usuarios de Koko.

"Esto viene pasando hace años porque no hay ninguna empresa alternativa", dijo sobre el riesgo que implica que los pasajeros viajen parados en la ruta y a una velocidad de 70 kilómetros por hora. "Va a hacer falta que un colectivo choque vuelque para que alguien haga algo", se lamentó.

Sin otras empresas que ofrezcan estas conexiones en el Alto Valle, los pasajeros deben aceptar la oferta de la empresa, que retiró sus servicios rápido y expreso en pleno aislamiento obligatorio pero no los volvió a ofrecer cuando aumentó la circulación. Con el inminente inicio de las clases presenciales, se estima que el número de usuarios se va a acrecentar, pero desde la empresa no parecen tener intención de sumar nuevas frecuencias.

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