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Vecinos del Ruca Antú echaron a problemáticos del barrio para no quedarse sin colectivo

Se trata de los vecinos del barrio Ruca Antú. Por agresiones a choferes y pasajeros, Autobuses Neuquén advirtió que quitaría la parada de su recorrido, y esto movilizó a los vecinos, muchos de los cuales dependen del transporte para llegar a su trabajo.

Los vecinos del barrio Ruca Antú se unieron contra la inseguridad y echaron a un grupo de personas que habían tomado a un terreno y tenían atemorizados al sector y a los choferes de colectivos.

La representante vecinal de Ruca Antú, Yanet Carrillo, informó que todo inició con el arribo de un grupo de personas que tomaron un terreno en el territorio del barrio y armaron dos casillas para asentarse. Puntualmente, los inconvenientes surgieron cuando estas personas comenzaron a atemorizar a los vecinos con sus actitudes.

"Estaban alcoholizados, drogados, por las noches estábamos a la expectativa que se metieran en los patios a robar cosas, había vecinos muy atemorizados porque trabajan en la noche y dejaban a mujeres e hijos solos. Lo que sucedió fue la sumatoria de muchas cosas que ocurrieron en el barrio", explicó la referente en diálogo con LU5.

Es que en las últimas horas, los vecinos se cansaron y echaron del barrio a los problemáticos, ya que la situación llegó a un punto cúlmine cuando los disturbios llevaron a que desde Autobuses Neuquén contemplaran suspender el servicio de transporte en el barrio.

Sobre esta línea, Carrillo explicó que hace unos tres años que las unidades entran al barrio, pero previo a eso, la parada más cercana para ellos se encontraba en Parque Industrial, a unas 20 cuadras.

"El primer colectivo pasa 5:15 por nuestro barrio y nos viene al pelo, se pudo conseguir con un montón de notas que presentamos; el colectivo es una herramienta de trabajo muy importante. Pero de la empresa me llamaron porque soy la referente y me dijeron que iban a suspender el servicio en nuestro barrio porque estas personas se subían, le pegaban y escupían al chofer, insultaban a los pasajeros, entonces estaban atemorizados los choferes", confió la referente barrial, y añadió que tampoco querían pagar el pasaje ni usar barbijo al subirse.

Respecto de estas personas, manifestó que en su mayoría son hombres "de entre 30 y 40 años que no quieren cambiar su vida y quieren arruinar la del resto".

En primera instancia, los vecinos afectados se reunieron con los problemáticos para dialogar y plantear los problemas que estaban generando, pero la situación persistió y hasta empeoró, por lo que finalmente los denunciantes optaron por desarmarles las casillas del asentamiento y dejarles sus pertenencias en la calle, donde encontraron todo al regresar a su lugar de pernocte.

"Fue todo muy violento, pero los vecinos estábamos cansados y gracias a Dios, la Policía intervino y nos cuidó. Yo les dije: '¿Quieren sus cosas? Ahí las tienen y si no, prendemos un fueguito, pero acá ustedes no vienen más'", contó la mujer.

Finalmente, no viendo otra escapatoria, los hombres tomaron sus cosas y dejaron el lugar, algo que los vecinos esperan sea permanente.

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