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Según relató Walter, uno de los vecinos, en comunicación con LU5, desde hace diez días que se las tienen que ingeniar como pueden para regar la zona. A veces con las mangueras de otros vecinos y, en ocasiones, con baldes. Sin embargo, necesitan de esa herramienta esencial para facilitarles la tarea y poder continuar con el cuidado del lugar, ubicado en calle 3 y 10.
"Nos cansamos de batallar contra esto y no tenemos los recursos para comprar una manguera reforzada que sale 1200 pesos. A veces usamos la canilla de los vecinos y todo lo que hacemos sale de nuestros bolsillos y de nuestro esfuerzo propio", aseguró el hombre, quien destacó que "es una de las pocas plazas que tiene verde".
Walter precisó que en otras oportunidades también les robaron los regadores y que, en este caso, las mangueras ya tenían al menos cinco años y "estaban casi inutilizables", aunque a ellos les servían.
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