Radicado en Rosario desde hace 17 años, donde se instaló para estudiar medicina y se convirtió en boxeador profesional, sufrió la segunda derrota en su carrera y en la oportunidad cedió también el título interino de la Asociación Mundial de
Boxeo que estaba en juego.
Tras esta caída, el Matador, que quedó con un palmarés de 20 victorias (18 KO) y dos derrotas, deberá hacer borrón y cuenta nueva y rearmar su carrera porque en Nueva York tuvo su punto de inflexión. Es que una victoria le abría puertas para seguir escalando en el máximo nivel internacional.
Y ahora deberá empezar otra vez de abajo. A punto de cumplir 39 años (el viernes), la edad no es un condicionante, ya que en los pesados reinan púgiles que rondan los 40 y más años. Además, también hay numerosas chances por títulos internacionales, aunque, claro, deberá reorientar su carrera para tener más continuidad de peleas.
El neuquino lejos estuvo de complicar a un experimentado rival con buena base amateur y un alcance de brazos superior.