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A 64 años del discurso que dio origen a la provincialización de Neuquén

La Legislatura local rindió homenaje a María Enriqueta Anderson, la primera mujer neuquina en el Congreso Nacional.

La Legislatura de Neuquén rindió un homenaje a María Enriqueta Lucía Anderson, la primera mujer que representó a Neuquén en el parlamento nacional, al aprobar una resolución que dispone la colocación de una placa en su memoria en el hall central del edificio legislativo.

El 9 de junio de 1955, Anderson dio un encendido discurso que derivó una semana después -15 de junio- en la sanción de la Ley N° 14.408, de provincialización de Neuquén junto a los distritos de Formosa, Chubut, Santa Cruz, Río Negro, hasta entonces reconocidos como territorios nacionales. En aquella época, el territorio disponía de voz en el recinto, pero carecía de la potestad de voto.

El período para el cual fue electa debió culminar en 1961, pero tuvo que dejar su cargo el 21 de septiembre de 1955 por disolución del Congreso Nacional, disposición adoptada por el gobierno de facto de la Revolución Libertadora, que cinco días antes había derrocado al presidente Juan Domingo Perón.

La baja de María Enriqueta Lucía Anderson tuvo lugar casi cinco meses después de asumir su cargo como delegada y diputada nacional por la Segunda Circunscripción por el hasta entonces territorio nacional que era Neuquén. El cargo lo obtuvo un año antes, el 25 de abril de 1954, cuando el Partido Justicialista logró un holgado triunfo sobre la UCR, espacio político al que quintuplicó en votos durante la contienda electoral.

Su ingreso al cuerpo deliberativo se consumó el 26 de abril de 1955 y María Enriqueta Lucía Anderson se convirtió en la primera mujer neuquina electa para ocupar dicho cargo.

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Su corto mandato no le impidió durante esas intensas jornadas parlamentarias y políticas ser la voz del discurso que abrió las puertas para que Neuquén y a otros territorios nacionales se conviertan por ley en jurisdicciones provinciales.

Al mes y 13 días de asumir su banca, Anderson ofreció en el recinto el discurso que derivó en la sanción de la ley N° 14.408, de provincialización de Neuquén. Su intervención tuvo lugar el 9 de junio de ese año, en la 15ta reunión de la 11° sesión ordinaria.

“Los hombres y mujeres que reclaman esta emancipación, que quieren ser responsables y que piden un lugar para contribuir con su esfuerzo y sacrificio a engrandecer el país merecen, por la magnitud de sus aspiraciones y por la excelsitud de sus intenciones, ser llamados artesanos de la civilidad y artífices de un destino superior”, indicó en aquel discurso.

“Y en toda su extensión, la voz, hasta entonces ignorada, adquiere nueva resonancia y cruzando sus ríos, volando sobre sus cerros y quebradas, levanta vuelo y llega hasta el que quiere oír y oye. Y el que quiere oír y oye –porque es clara su divisa y su consigna es la consigna del pueblo- ábrele camino hasta este recinto, donde muchas veces aquellas inquietudes, aquellas esperanzas, sólo encontraron trabas y cadenas que les aherrojaron, y encuentran hoy, por fin, la ruta ancha de las efectivas realizaciones que conducen a la felicidad del pueblo”.

Siete días más tarde, el 16 de junio pasado el mediodía, Enriqueta Anderson tuvo que presenciar uno de los días más sangrientos de la historia argentina. Ella se encontraba cerca de la zona de Plaza de Mayo y tuvo que refugiarse rápidamente en los barrios linderos del centro de la ciudad.

A pocos metros, sobre Plaza de Mayo, la Casa Rosada y las cuadras linderas, la escuadrilla de patrulleros Espora de la Aviación Naval dejó caer sus bombas sobre la población civil y edificios de la zona: una de ellas destrozó un trolebús repleto de pasajero. Por la tarde se repitió el ataque sobre una manifestación en apoyo al gobierno de Perón: el saldo final del ataque para derrocar al gobierno peronista dejó 355 civiles muertos y 600 heridos.

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