Adriano Calalesina
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Neuquén.- Parece un barrio fantasma. No vive nadie, pero hay luces por todos lados. Así está parte de la segunda meseta en Centenario. Un proyecto que nació hace cinco años, como el mejor lugar para vivir, al filo de la propaganda de Vaca Muerta, pero hoy es una suerte de sitio sin nombre con algunos servicios a medio terminar, como la luz, y varios proyectos para llevar el agua. Una iniciativa que empezó con la venta de terrenos a 15.000 pesos y que hoy está inconclusa, con algunas familias que esperan más servicios y otras que prefieren vender las tierras a valores de mercado.
En cinco años, alrededor de 7000 lotes fueron vendidos en la segunda meseta. Hay unas 53 cooperativas que están asentadas. Algunas pudieron costarse los servicios por esfuerzo propio; otras, directamente con el dinero y la ayuda municipal, y algunas con obras en conjunto. Pero en este tiempo también hubo asociaciones que se fueron, otras que caducaron por falta de pago y varias decepciones por parte de los compradores.
Pero la suerte está echada y de nada sirve especular sobre si el proyecto fue acertado o no. Hoy los vecinos reclaman al Municipio que culminen las obras que no pudo gestionar la administración anterior. Son decenas de millones de pesos que se necesitan para llevar agua y así poder activar las obras civiles en los lotes. En algunas cooperativas, este servicio ya está en marcha por un convenio que empezó a realizar actualmente la comuna con algunas entidades.
Vender o construir
“Este es el futuro, compré con intenciones de venirme a vivir, pero por cómo va la cosa, creo que voy a vender el terreno en un tiempo”, explicó Francisco, un vecino que vive en Neuquén, alquila y hoy ve su terreno como una oportunidad en el mercado inmobiliario.
La zona tiene más de 50 hectáreas iluminadas a la espera de urbanizarse. Pero no es fácil. Aún faltan los accesos al lugar y uno de ellos se prevé que sea la Ruta Provincial 67,para tener conexión directa con Neuquén capital. El pavimento de la calzada ya fue anunciado por el gobierno provincial.
A las cuentas municipales entraron en estos años más de 100 millones de pesos por la venta de tierras. Por sólo graficar un dato, en los primeros tres meses de 2015, la venta directa de tierras llegó a un punto máximo: 7.761.171 pesos. Con el tiempo, los ingresos fueron bajando, ya que casi todo el paño de la meseta está vendido y la cuenta oficial por la venta de terrenos casi no se mueve.
En la ciudad iluminada de la barda pocos saben quiénes compraron. Las cooperativas fijan sus propias reglas pero, supuestamente, tienen que seguir conservando el “espíritu social”, más allá de la presión inmobiliaria. En el medio de la barda conviven varias entidades, muy distintas unas de otras. Desde los empleados del BPN, el Sindicato de Comercio y el Sindicato Ceramista hasta los empleados de Skanska, casinos y Global Hotel.
Con el tiempo se sabrá si a esos terrenos con mucha luz algún día llegarán la vida y la gente.
Vecinos dicen que es injusto
El barrio 8 de Agosto tiene 10 años y recién en estos días hubo un compromiso del Municipio de Centenario de llevarles el servicio de electricidad. La zona está consolidada y no es una toma. Por el contrario, hay casas de gran valor inmobiliario pero aún en situación precaria. “Es injusto, allá en la meseta hay luz y no vive nadie”, comentan.
4700 lotes se adjudicaron para la venta sólo en 2012.
Apenas salió la nueva ordenanza, el Municipio adjudicó en venta esa cantidad. Hay cooperativas de entidades importantes, hasta de las más desconocidas y cuestionadas.
De la función social al negocio inmobiliario
En agosto de 2012 se aprobó una nueva ordenanza de tierras, que crea una nueva zonificación en la ciudad. Se desafectaron 455 hectáreas rurales y se autorizó al Ejecutivo a vender tierras en forma directa, sin el Deliberante.
Antes de que se aprobara la ordenanza, ya se habían formado varias cooperativas y mutuales. Compraron lotes por 15.000 pesos cada uno. Hoy, con las escrituras, valen fortuna.
La promesa en ese momento fue llevar los servicios con ayuda de la comuna. Algunas hoy no tienen nada.