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A un año, la Justicia no pudo determinar en qué circunstancias murió el joven Oyarzún

La hipótesis más firme indica que habría sido atacado por una jauría de perros, pero se desconoce cómo llegó su cuerpo hasta el lugar donde fue hallado y el origen de algunas lesiones.
Sus familiares insisten con la posibilidad de que haya sido agredido por un tercero. En Centenario, hoy está previsto que se realicen distintas actividades en su memoria.
 
Neuquén > A un año de la muerte de Jorge Oyarzún, la Justicia neuquina no ha podido determinar en qué circunstancias murió el joven. La fiscal de Graves Atentados contra Las Personas, Sandra González Taboada, a cargo de la investigación, sostiene la hipótesis de que una jauría habría atacado al joven provocándole la muerte; mientras que para su familia, como así también para los abogados que la patrocinan, todavía quedan algunos puntos inconclusos.
En conmemoración, sus amigos y allegados realizarán varias actividades, entre las cuales, está prevista una misa a las 14, a orillas del río Neuquén. La misma será conducida por el padre Rubén Capitanio. Bajo el lema “Sin marcha ni cortes de ruta seguimos exigiendo Justicia”, compañeros de la víctima organizaron un festival artístico que se desarrollará a partir de las 17.
Un aro que no fue hallado, un MP3 perdido y parte de las lesiones que presentaba el cuerpo de Oyarzún son algunas de las cuestiones que la Justicia no ha podido aún esclarecer. Muchos son los misterios y pocas las certezas sobre cómo murió Jorge Oyarzún. El joven, de 17 años, desapareció el 25 de mayo del año pasado cuando salió de su casa, ubicada en Villa Obrera, Centenario.
Durante tres días fue intensamente buscado hasta que sus padres, Sandra y Luis, confirmaron sus sospechas: Jorge había sido encontrado sin vida sobre una de las márgenes del río Neuquén. A simple vista, el cuerpo tenía múltiples lesiones cortantes y se encontraba semidesnudo, con los pantalones bajos y el torso descubierto.
En un principio se creyó que había sido violado, aunque esta hipótesis fue desestimada a las pocas horas de haber sido hallado el cadáver. Por la cantidad de lesiones que se correspondían con mordeduras de perro, la hipótesis de que Jorge había caído al río tras haber huido de una jauría fue cobrando fuerza. Desde ese entonces es que la fiscal  Sandra González Taboada sostiene esta teoría.
Cierto es que el cuerpo presentaba varias lesiones, que habrían sido provocadas por perros. No obstante, también evidenciaba otra clase de heridas, cuyo origen hasta el momento se desconoce. De la autopsia se desprendió que Oyarzún murió por asfixia por inmersión, es decir, ahogado.
Si bien no quedan dudas de las causas de su muerte, se desconoce cómo su cuerpo llegó hasta el lugar donde fue hallado y cómo habría sufrido parte de las lesiones. Se pudo determinar que unas fueron realizadas por perros, y otras, que se corresponderían con heridas de arma blanca, probablemente, producto de alguna planta que tendría hojas filosas, según la hipótesis de los investigadores. Esta teoría no habría convencidos a los familiares, quienes insisten en que Jorge habría sido atacado por un tercero.
 
Obstáculos
El mayor de los obstáculos con el que se enfrenta la causa es el paso del tiempo. Cada día que pasa los abogados que representan a la familia Oyarzún, Diego Vázquez y Michel Rischmann, ven más difícil la posibilidad de llegar a la verdad. “A medida que pasa el tiempo somos más escépticos en cuanto a saber lo que ocurrió. Lo que buscamos es tener un convencimiento pleno de lo que pasó, aunque a un año de la muerte de Jorge no lo hemos conseguido”, aseguró Diego Vázquez, en una entrevista con La Mañana de Neuquén.
Desde que el cuerpo fue hallado, para Vázquez y Rischmann hubo ciertas fallas que afectaron la investigación de parte de la Justicia. “Lo que vimos en este caso fue una falta de profesionalismo. Cuando retiraron el cadáver del río, en el lugar había cerca de 15 policías pisando la escena. Entendemos que quizás el cuerpo pesaba bastante, pero no era necesaria la presencia de tantos efectivos”, afirmó Vázquez.
Otro de los errores fue el haber tirado las prendas de vestir con las que fue encontrado el joven. El 29 de mayo de 2010, el cuerpo fue entregado a su familia y por error, en una bolsa negra, se entregó la ropa de la víctima a la funeraria. Al creer que las prendas no servían, las tiraron a la basura.
Por tres días personal policial realizó una intensa búsqueda en el basural de Centenario, aunque no obtuvo ningún resultado positivo. A raíz de esto, no se pudieron cotejar las heridas del cuerpo con las roturas que presentaban las prendas que llevaba puestas al momento de su muerte.



Neuquén> Blanca Castro, dueña de los siete perros que continúan custodiados por la Policía, es la única imputada en la causa, por homicidio culposo. Según declaró ante el juez que lleva adelante la investigación, Alfredo Elosú Larumbe, la noche que desapareció el joven la mujer sacó a pasear a sus perros. Siempre de acuerdo a su declaración, cuando los perros regresaron estaban mojados. Fue así que con su testimonio, sumado a algunas pericias que se les realizaron a los perros, el magistrado imputó a la mujer.
Una pericia hidrodinámica realizada por el licenciado Enrique Prueger y personal de Criminalística de la Policía de la Provincia puso en dudas la principal hipótesis. Es que para los peritos, la muerte del joven no habría ocurrido en la margen que desde un inicio afirmó la fiscal Taboada, sino que para ellos habría sido en la orilla opuesta. En función de esta pericia, se libró una orden de allanamiento para buscar nuevas pruebas en la margen donde se encontró el cuerpo. Durante tres días, la chacra fue minuciosamente registrada. Y a ocho meses de que el joven fuera hallado sin vida, en la orilla se encontraron restos de prendas de vestir que no fueron encontradas por la Policía.
 
Hipótesis
Tanto la Fiscalía de Graves Atentados Contra las Personas como la querella coinciden en que hubo presencia de perros, aunque no habrían sido los causantes de su muerte. “A nosotros no nos termina de convencer la hipótesis oficial cuando afirma que los perros habrían sido los únicos que atacaron a Oyarzún, pero tampoco podemos descartar esta teoría”, aseguró Rischmann.
Por su  parte, la fiscal tampoco descarta la posibilidad de otras hipótesis, pero hasta el momento no ha habido otra con tanta firmeza como la que a su entender sería la mas acertada. A diferencia de la querella, la fiscal es optimista en cuanto a obtener algún resultado que pueda explicar lo que ocurrió con Oyarzún. “Voy a agotar todas las posibilidades para llegar a la verdad”, aseguró la fiscal, Sandra González Taboada.
Para concluir, Vázquez y Rischmann pidieron que la Justicia neuquina brinde respuestas, no sólo a la familia Oyarzún, sino también a toda la comunidad de Centenario que se vio conmocionada tras la muerte del joven.

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