Antes de fin de año, el condenado por las muertes de los jóvenes quedará en libertad, ya que terminará de cumplir su condena.
Neuquén > A tres años que Belén Araya y Franco Castro fueran atropellados, durante la madrugada del 21 de septiembre cuando caminaban de regreso a sus casas por avenida Olascoaga y Montevideo, sus familiares y amigos se reunirán hoy por la tarde en el lugar del accidente para recordar a los jóvenes con una misa. Además los padres de las víctimas, junto a personal de la Municipalidad y la Policía, entregarán folletería sobre seguridad vial a todos los conductores que transiten por allí.
Antes de fin de año, el joven que fue condenado por las muertes de los jóvenes quedará en libertad, ya que terminará de cumplir su condena.
La historia se repite año a año. Para los padres de Belén y Franco parece no haber transcurrido el tiempo ya que el dolor que sienten sigue siendo aquel que sintieron al conocer la noticia de que sus hijos habían muerto.
“Cuando llegó el policía a casa y me dijo que mi hijo había sufrido un accidente, lo primero que se me vino a la cabeza fue que se había quebrado un brazo o una pierna. Nunca me imagine que alguien le había quitado la vida”, aseguró Alejandro Castro, padre del joven.
Desde el día del accidente sus vidas ya no son las mismas. Los festejos familiares dejaron de ser una celebración para transformarse en un día más. “Nuestras familias están destrozadas. Es una lucha diaria es levantarse y tratar de seguir adelante”, afirmó Alejandro.
La muerte de sus hijos motivó la creación de una asociación que ya cuenta con un predio. De a poco y con la ayuda de familiares y vecinos es que están construyendo un salón donde familiares de víctimas podrán reunirse para contar sus experiencias y ser asistidos por psicólogos. Otro de los objetivos es finalizar la cancha de fútbol donde los jóvenes podrán realizar diferentes actividades deportivas. “Cuando pensamos en crear la Asociación de Belén y Franco queríamos que la gente no se olvide de los que pasó y de nuestros chicos. Nos cuesta mucho llevar adelante este proyecto porque lo podemos hacer gracias a que mucha gente nos ayuda vendiendo comida los fines de semana. Esperamos poder concretarlo ya que ha sido mucho esfuerzo llegar hasta acá”, aseguró el padre del joven.
Tragedia
Los jóvenes fueron atropellados a las 5.30 de la madrugada cuando caminaban por el boulevard de avenida Olascoaga, a escasos metros de la Comisaría Segunda. Ambos fueron impactados por una camioneta Suzuki Grand Vitara, que era conducida por Juan Hermosilla Soto.
Franco y Belén regresaban de festejar el Día de la Primavera. Ninguno de ellos pudo esquivar la camioneta que los golpeó por la espalda. El conductor, con un alto grado de alcohol en sangre, perdió el control de su vehículo y fue así que tras subirse a la vereda atropelló a los jóvenes. Murieron en el acto.
Hermosilla quedó atrapado en la camioneta. Los bomberos lograron rescatarlo y de allí fue trasladado a un centro de salud. Permaneció internado diez días y luego fue llevado a la Unidad de detención 12, donde actualmente cumple una condena por doble homicidio culposo.
El juicio
En marzo del año pasado se llevó adelante el juicio contra Juan Hermosilla Soto. Los padres de las víctimas esperaban que el joven fuera condenado por homicidio con dolo eventual. En el país son muy pocos los casos de personas que hayan sido condenadas bajo esta figura por lo que si hubiese sido encontrado culpable de este delito hubiese sentado un precedente a nivel nacional.
Finalmente el acusado fue condenado a cinco años de prisión por el delito de doble homicidio culposo. Este fallo fue apelado por la querella pero luego de ser revisado por los vocales del Tribunal Superior de Justicia es que dejaron firme la sentencia. Es así que antes de fin de año Hermosilla terminaría de cumplir su condena.
La condena nunca dejó conformes a los padres de los jóvenes, quienes esperaban una pena mayor. “Nos pareció injusto el fallo. El mató a nuestros hijos y sólo le dieron algunos años. Lo único que espero es que cuando salga se vaya de la ciudad. Espero que nunca me lo cruce en la calle”, concluyó Alejandro.