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Nicolás Rayguán irá a juicio acusado por un brutal episodio en el que persiguió, agredió y amenazó a su ex pareja con desfigurarla y prenderla fuego. La víctima pudo ser asistida a tiempo por un familiar y una vecina, quien fue clave al prestarle su vivienda como refugio del violento, que los seguía por la calle. Se trata del mismo hombre que está acusado de asesinar junto a otros a un vecino de Plottier en septiembre de 2020.
Según relató el asistente letrado de la fiscalía de Violencia de Género y Doméstica, Marco Lupica Cristo, el brutal ataque que se le endilga al hombre ocurrió el 28 de noviembre de 2020, alrededor de las 19:30. Ese día, su ex pareja había dejado su domicilio y se encaminaba a un comercio cercano cuando, "al llegar a una esquina, fue abordada por el imputado, quien comenzó a hostigarla y perseguirla".
"Cuando llegaron al comercio, ella se acercó al mostrador y el hombre le asestó un golpe de puño en los riñones, por lo que inmediatamente ella se retiró del local para regresar a su casa. Él la siguió, insultándola y tirando de su ropa, y la amenazó diciéndole que la iba a desfigurar y a prender fuego”, informaron desde el Ministerio Público Fiscal.
Luego, durante ese trayecto de vuelta, el violento sacó una hoja de afeitar mientras profería las amenazas, y comenzó a cortarse. Acto seguido, tomó un cuchillo tipo Tramontina de su mochila y, en esta oportunidad, intentó cortar a su pareja, circunstancias en las que le ocasionó una lesión en el dedo índice de su mano derecha.
En ese momento, llegó un familiar de la mujer, quien intentó interceder sin éxito: "el acusado continuó con los gritos y amenazas".
Finalmente, la intervención de una vecina, que le permitió a la víctima y su allegado refugiarse en su vivienda hasta la llegada de la Policía, puso fin a la pesadilla.
Es por todo esto que, tras reunir los testimonios de los involucrados, informes médicos y policiales, la fiscalía acusó al violento como autor de los delitos de lesiones leves doblemente calificadas, por el vínculo y por haberse perpetrado en un contexto de violencia de género; y amenazas (dos hechos). Bajo esta calificación, Lupica Cristo solicitó a la jueza de garantías Carina Álvarez que se eleve la causa a juicio.
Finalmente y por pedido de la defensa, la magistrada no sólo dictó la apertura a juicio requerida por la parte acusadora, sino que también dispuso que se juzgue al agresor por otra causa tramitada en paralelo, por robo agravado por el uso de armas.
Ahora, la Oficina Judicial deberá fijar una fecha para la realización del juicio, en el que intervendrá un tribunal de tres miembros.