En ese negocio encuentra dentro del sótano, una máquina para reparar zapatos que tiene una particularidad mágica: una vez arreglado el calzado, si Max se lo prueba, automáticamente pasa a tener la vida de su dueño. Así, se convertirá en diferentes personajes de su vecindario: desde el novio de una bella joven y un hombre que falleció años atrás, hasta un peligroso mafioso. “Es un tipo muy solitario de Nueva York, como los que solía ver entre mis familiares, amigos o vecinos. Fue un gran desafío, pero me divertí haciendo la película”, comentó el actor sobre su papel, aunque luego dijo entre risas: “Para mí fue muy fácil, en realidad, porque cada vez que me ponía los zapatos... ¡zás! ¡Otro actor continuaba la escena!”.