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Buenos Aires. Jaime Torres y Osvaldo Bayer, las dos emblemáticas figuras de la cultura que empañaron con su muerte la Navidad, no podían dejar de tener una despedida multitudinaria.
El mayor referente del charango de la música popular no tuvo velatorio ni entierro, pero sí un emotivo último adiós.
Ayer al mediodía, las coplas y melodías sicuris y los charangos sonaron junto con aplausos extendidos en el Cementerio de la Chacarita, donde se celebró una misa en su memoria. El cortejo fúnebre partió a las 11:30 desde una conocida casa funeraria del barrio porteño de Núñez y llegó pasado el mediodía a la capilla del Cementerio de la Chacarita, donde la familia encabezó la ceremonia.
Las lágrimas se mezclaron con sonrisas que evocaban recuerdos y cantos alrededor del féretro del artista, que iba envuelto en una wiphala, bandera y emblema de la nación andina y de los aymara.
Gente de a pie y músicos del ambiente del folclore fueron a acompañar a los familiares y a despedir al hombre de las manos mágicas que hizo la revolución con el charango al incorporarlo a un amplio universo sonoro. Los restos de Torres fueron cremados para luego ser depositados junto a los de sus padres, Eduardo Torres, un habilidoso ebanista de Chuquisaca, y Pastora Moyano.
Calle: En Twitter piden cambiar el nombre de la calle Ramón Falcón por el de Bayer.
Una convocatoria popular
Por su parte, el entrañable Osvaldo Bayer tendrá su despedida colectiva mañana a las 18 en la Plaza Alberti del barrio Belgrano, donde vivió gran parte de su vida.
La convocatoria, impulsada desde las redes sociales, anticipa homenaje multitudinario con figuras de la cultura y de la política.
En Twitter también se activó el pedido del cambio de nombre de la calle Ramón L. Falcón (en alusión al militar que reprimió las manifestaciones obreras y participó de la llamada Campaña del Desierto) por el del periodista y escritor defensor de los derechos humanos.