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Adultos mayores: sin horarios especiales pero con gran participación

Aunque no están obligados a emitir el voto, se notó una nutrida participación de los mayores de 70 años en estas elecciones legislativas.

Mientras que muchos electores toman el voto como una mera obligación, hay quienes consideran los días de elecciones como jornadas democráticas en donde la participación ciudadana es fundamental. Ese fue el caso de muchos adultos mayores de Neuquén capital que, pese a no estar obligados a emitir su sufragio, vencieron las dificultades de accesibilidad para depositar su sobre en las urnas.

Tal como establecen las normas electorales, las personas de 16 y 17 años, así como los adultos mayores de 70, no están obligados a emitir su voto en las elecciones, por lo que pueden ejercer su derecho cívico de manera optativa. Aunque en la mañana de este domingo no se notó una masiva concurrencia de los adolescentes, los adultos mayores sí asistieron a las escuelas para votar de forma voluntaria.

Durante las PASO, la Cámara Electoral dispuso de un horario especial, entre las 10 y las 12, para que las personas mayores de edad pudieran votar de manera prioritaria, con el objetivo de resguardar su seguridad sanitaria ante el riesgo de contagio de coronavirus. Sin embargo, en estas elecciones se decidió desestimar esa medida, ya que el horario de prioridad terminó por generar un cuello de botella que complicó la agilidad de los comicios.

A pesar de que los electores mayores de edad no tenían un horario establecido para votar, la mayoría llegó a las escuelas durante la mañana, por lo que en las primeras horas de las elecciones se notaba una nutrida participación de jubilados emitiendo su voto.

En el CPEM N°53, sobre calle Colón, las escaleras complicaban el acceso de los electores de más edad que, en muchos casos, tenían movilidad reducida. Una mujer se aferraba con ambas manos a la pared para bajar los peldaños afirmando los pies sobre cada escalón, hasta que una votante joven se acercó a ofrecerle un brazo como respaldo para que pudiera bajar más segura. En otros casos, los policías afectados a la seguridad de la jornada colaboraban con los ancianos que tenían dificultades para llegar hasta su mesa.

Si bien las escuelas contaban con un cuarto oscuro accesible al ingreso de cada establecimiento, donde podían votar las personas ciegas o en sillas de ruedas, los adultos mayores preferían sortear por sí solos los obstáculos de acceso para llegar hasta al aula designada, y así participar como uno más en la jornada democrática. En algunos casos, concurrían acompañados por sus hijos o personas más jóvenes, que los habían llevado en auto y los acompañaban dentro del colegio.

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Georgina Luengo, de 73 años, participaba en las elecciones legislativas con doble compromiso. Además de votar de manera optativa, dedicaba toda su mañana a trabajar como fiscal, en un compromiso político que se replicaba en su familia. "Mi marido es fiscal general y mi hija también está fiscalizando", dijo orgullosa, y aclaró que siempre le inculcó a su descendencia la importancia de participar en las actividades ciudadanas.

"Yo digo que hay que participar porque si no, no podemos reclamar después y decir que no hicieron las cosas bien", dijo y agregó que hace siete elecciones que participa como fiscal. "A la juventud le cuesta muchísimo participar porque los chicos se han mal acostumbrado y les cuesta hacer este tipo de cosas porque les guste", se lamentó.

En sus años como fiscal, Georgina nota que cada vez cuesta más encontrar a personas comprometidas que se animen a dedicar todo su domingo al desarrollo de las elecciones. "Son elecciones más tranquilas, pero la gente ya está cansada, no se quiere comprometer", señaló. Sin embargo, ella asume su rol con alegría, y se adapta con facilidad a los nuevos protocolos establecidos por la pandemia de coronavirus.

En estos comicios, fueron pocos los aplausos que resonaron entre las mesas para felicitar a los jóvenes que votaban por primera vez. En parte, el silencio se explica porque muchos de ellos tuvieron su debut en las PASO o en las elecciones legislativas, aunque algunos delegados también consideran que la mayoría de los adolescentes prefiere dormir hasta más tarde y votar recién después del almuerzo.

Por eso, en la mañana del domingo reinó la presencia de las personas de más edad, que renovaban su compromiso cívico incluso de manera voluntaria, y que desafiaban los riesgos sanitarios y hasta los obstáculos propios de las escuelas para depositar su sobre en las urnas.

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