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Luego del atentado de este jueves, en el que una bombas explotó en las inmediaciones del aeropuerto de Kabul, el grupo terrorista ISIS-K se adjudico el hecho a través de un comunicado. Las víctimas fatales por el ataque ascendieron a 170, entre las que hay 13 soldados estadounidenses y tres británicos.
La organización armada afirmó que uno de sus miembros “fue capaz de penetrar todas las fortificaciones de seguridad” y acercarse a “cinco metros” de las fuerzas estadounidenses antes de detonar su cinturón de explosivos.
Este grupo terrorista surgió en 2015 a partir de un grupo interno del Estado Islámico que expandió sus funciones a la región de Khorasán, que incluye partes de Pakistán, Afganistán e Irán. Según The New York Times, para 2016, estos extremistas ya contaba con entre 3.000 y 4.000 soldados aunque se estima que luego de varios ataques de la fuerza aérea estadounidense, ese número se redujo a la mitad.
Si bien el ISIS-K tiene como principal enemigo a Estados Unidos y a los Ejércitos occidentales, también tiene como objetivo a otras organizaciones islámicas como los talibanes ya que desean aplicar el Islam y la sharía aún más extremista.