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Tras analizar 1040 casos confirmados, los especialistas identificaron que alrededor del 23 % había desarrollado problemas en el hígado y podrían experimentar afecciones ocho veces más graves que otros que sufrieron la pandemia, hasta el punto de que su condición empeoraría tanto que necesitarían ser hospitalizados en unidades de cuidados intensivos y podrían morir.
La mayoría de estos sujetos tienen de 22 a 50 años, con una edad media de 35, y dado que la vejez es un factor importante en las enfermedades hepáticas, la proporción de personas que padecían de ese órgano no era demasiado alta: el 4 % tuvo hepatitis B y el 0,3 % hepatitis C.
Además, quienes usaron medicamentos antivirales también tendrían más probabilidades de sufrir daño en el hígado. Los pacientes con infecciones más graves podrían sufrir hepatitis como reacción a esa circunstancia.
Fueron detectados tras analizar a más de 1000 personas con COVID-19. Los especialistas asiáticos afirmaron que quienes usaron antivirales tendrían más probabilidades de sufrir daño en el hígado.
Los afectados podrían necesitar volver a ser hospitalizados.