Brasil
Al menos 30 presos murieron ayer -algunos decapitados- durante otro motín en una cárcel de Brasil, esta vez en Natal, en el noreste del país. La rebelión se desató en la Penitenciaría Estadual de Alcaçuz, la mayor de Natal, capital del estado brasileño Río Grande del Norte. Tras 14 horas, las fuerzas de seguridad tomaron control del penal.
Las autoridades informaron que todo comenzó cuando presos de un pabellón, todos miembros de una organización criminal, invadieron otra sección del presidio donde estaban integrantes de otra banda. “Por lo que vimos, podemos afirmar que al menos diez presos murieron. Pudimos ver las cabezas arrancadas”, dijo Zemilton Silva, coordinador de Administración Penitenciaria de Río Grande del Norte, el estado en el que se desarrollaron los hechos.
Según el diario Folha de Sao Paulo, la disputa se libró entre miembros del Comando de la Capital (PCC), la organización criminal más importante del país, con base en Sao Paulo, y del Sindicato del Crimen (SDC), una banda que lucha por el control de las rutas del tráfico de drogas en esta región de Brasil.
La penitenciaría de Alcaçuz tiene capacidad para 620 presos y alberga actualmente a 1083. En un comunicado, la Secretaría de Estado de Seguridad Pública y Defensa Social señaló que las muertes son “resultado de una disputa entre facciones rivales”.
Desde que comenzó 2017, ya son más de 100 los muertos por reyertas entre presos y revueltas en las cárceles de Brasil. La mayoría de las matanzas son atribuidas a una disputa externa entre bandas criminales por el control del narcotráfico en el país, así como a las terribles condiciones de las prisiones brasileñas, donde las bandas ejercen el control interno y los reos conviven hacinados.