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Aldo Mástice: su amor por el dibujo y los aviones, emblema de Neuquén

Es el creador del escudo y la bandera provincial, y Personalidad Ilustre de la ciudad.

Creador del escudo y la bandera provincial, lo hizo ganador de numerosos concursos en su rubro. Su pasión continuaba en su taller de aeromodelismo. Ex piloto de la línea Aérea TAN, Aldo Mástice fue distinguido como Personalidad Ilustre de la ciudad en mayo de 2016.

En este camino por el que me conduce la historia oral, tuve la oportunidad de entrevistar a Aldo hace muchos años, de visitar su taller de aeromodelismo y dibujo que solo un artista de su impronta puede tener.

Mario Aldo Mastice nació el 30 de abril de 1935; es hijo de Mario Mastice nacido en Aosta, Italia y de Dolores Lojo Lola nacida en la isla de Arosa, Pontevedra, Galicia, España.

Su padre vino a la Argentina antes de la Segunda Guerra Mundial, trabajó en Buenos Aires y luego en Río Grande, Tierra del Fuego, como tenedor de libros. Conoció a Lola en Puerto Santa Cruz, que estaba ahí porque toda su familia había ido a realizar trabajos en el puerto (buques, chatas), además de dedicarse a la pesca.

A fines de la década del ‘20 se casaron y se radicaron en Punta Arenas, donde nacieron sus dos hijos, Aldo y Julia Elda, que les dieron muchos nietos y bisnietos.

Cuando era muy pequeño, el protagonista de esta historia trabajó en la estancia de Menéndez Bhetty, donde su papá se desempeñaba como tenedor de libros.

Allí estuvieron hasta que Aldo cumplió 8 años: luego se fueron a Río Gallegos, donde realizó los estudios primarios en la Escuela Salesiana y tres años del secundario. Aquí comenzó su amor por el dibujo: con los curas que sabían “de todo”. "Me enseñaron a dibujar y a desarrollar mi espíritu creativo. Hasta armé mis primeros aeromodelos que hacia volar en medio de los vientos patagónicos. Allí también nació mi vocación aeronáutica", contó Mástice.

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El arribo a Neuquén

En 1948 el papá vino a Centenario, donde su amigo Pio Giordanelli le dio trabajo en una Cooperativa. Al año siguiente vino toda la familia a Neuquén y vivieron en el Hotel Guillén en San Martín y Brown.

Su padre falleció muy joven y Aldo evocó la ayuda recibida por parte de Olympia Parola de Krause, una recordada docente, profesora de matemáticas, italiana, casada con el Coronel Julio Krause, que vivían en una chacra en Cipolletti.

Aldo terminó de cursar el secundario, donde se destacó por su gran capacidad para el dibujo, por lo que el conocido profesor Alan O’Mill le dio trabajo como preceptor en la Escuela San Martín con 15 años de edad. Asi pudo ayudar a su madre. También dibujaba planos de arquitectura y loteos, con lo que pudo pagarse el curso de piloto de avión.

El amor por los aviones

En la escuela de salesianos de Río Gallegos había aprendido aeromodelismo, por lo que en Neuquén continuó con esa tarea y se contactó con René Riavitz, el recordado aviador neuquino.

En 1955 se recibió de piloto privado y Aldo recordó que “me tomó el examen final un Inspector de Vuelo de apellido Zavala, padre de Graciela Borges, que venía de Buenos Aires a tomar los exámenes”. Aldo tiene cuatro hijos: Silvia, Claudia, Alejandro y Martín, que le dieron varios nietos.

Transportes Aéreos Neuquén

En 1970 ingresó a trabajar a la provincia. Y es allí donde atesoró innumerables recuerdos, como recordó hace unos años: “Una buena parte de mi carrera de piloto profesional transcurrió volando en Neuquén, a los cuatro vientos, como dicen los marinos. Pero Chos Malal y la zona norte de nuestra provincia representaron siempre un desafío, por la agresividad de su clima y su impactante geografía montañosa. El Tromen, La Cordillera del Viento, el Domuyo con más de 4000 metros, parecen una parte de la Cordillera de los Andes, pero no lo son. Lagunas, cráteres, arroyos, y ríos a veces con un hilito de agua y otras bajando con todo y arrasando con todo. En esos años nadie hablaba del calentamiento ni del cambio climático, pero los inviernos eran durísimos y los pobladores del norte neuquino tenían en la aviación provincial el aporte seguro de sus vuelos al aeródromo Chos Malal, llevando la tranquilidad de una comunicación rápida y segura con la capital provincial. Más de una vez parte del puente sobre el Río Neuquén fue arrasado por el torrente producido por los deshielos, pero ahí estábamos nosotros con nuestros aviones para que la gente no sufriera el aislamiento. Un helicóptero estaba siempre listo para los casos más difíciles, por su ubicación, o por quedar aislados por la nieve o lluvia. También había conexión con Mendoza. En Chos Malal el viento incansable soplando día y noche; pero era raro que no pudiéramos entrar por causas meteorológicas. Al viento lo domábamos acostumbrados a sus embates y solo algún día paradójicamente calmo, la formación de nubes bajas y la humedad ocasional no nos permitía visualizar la pista. Entonces la voz del controlador de turno, el propio jefe del aeropuerto el inefable Turco Arabia o nuestro amigo Custodio Gutiérrez nos decían esto se abre en un poco rato y nos íbamos a sobrevolar los alrededores para hacer tiempo. El aire calmo, sin turbulencia, producía un vuelo espectacular. El paisaje de mil colores desfilaba bajo el avión y los pasajeros junto con nosotros disfrutábamos.”

El aeródromo Chos Malal formó parte de un plan de construcción de pistas que incluyó Chapelco, Zapala, Las Lajas, Loncopué y Caviahue a los que la explotación petrolera agregó Cutral Co y Rincón de los Sauces. Neuquén estaba al frente en materia de aeropuertos y flota aérea.

TAN, la línea aérea provincial, volaba diariamente a Chos Malal y sus habitantes contaban seguro con nuestros vuelos. También realizaban traslados sanitarios, algunos llevando incubadora para la evacuación de bebés prematuros asistidos por los médicos del hospital capitalino.

Hoy el aeródromo lleva el nombre del veterano piloto de TAN Oscar Reguera,- compañero de Raúl Mantecón otro recordado piloto-, que voló junto con Alfredo Pujante el primer helicóptero provincial, con base operativa en ese punto, para asistir a pobladores de parajes aislados por fenómenos climáticos. Nombró a los primeros tripulantes Cacho Tarruella, Miguel Tiemroth y Jorge Pereira con los que formaban parte de esa etapa a la que se agregaron muchos nombres más.

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El escudo neuquino.

El escudo neuquino

El Escudo de Neuquén Capital se oficializó en 1980. Un concurso organizado por la Municipalidad le permitió a Aldo ser su creador. En el escudo están representados la confluencia del Limay y Neuquén y el Monolito de la Avenida Argentina, con los laureles, la espada y la flecha resumiendo esa parte de la historia. El Jurado sugirió quitar la fecha 1904 que inscribió en la banda que rodea al monolito fundacional pues la fecha no era aceptada por no existir entonces la certeza de que fuera correcta. En el 2004, Centenario de la capitalidad neuquina, le sugirió a la Municipalidad incluir el 1904, pero nadie lo tomó en cuenta. Aldo opinaba que la fecha debería estar en el escudo.

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Los hijos de Aldo Mástice.

La Bandera de Neuquén

Otro concurso nacional le permitió a Aldo repetir la historia del premio. La bandera neuquina es como una síntesis del Escudo con casi todos sus atributos realizados en forma más esquematizada y a la que se le agregó la estrella federal. Como recordó: “Esta bandera nació en la cabina de un avión en un vuelo entre Neuquén y Chos Malal. La idea venía dando vueltas en mi cabeza, tomé un block de notas que siempre me acompañaba e hice el primer boceto, piloto automático mediante.”

Luego ganó otros concursos a través de sus prodigiosas manos. Su vasto curriculum atestigua la labor de Aldo desde la aviación y el dibujo. En 1958 había ganado el primer premio Escudo de la Provincia de Neuquén y de otras provincias. En 1963, la señal distintiva Canal 7 de Neuquén. Varios logotipos, banderines, escudos de distintos lugares. En 1980 Escudo Ciudad de Neuquén. En 1989 Bandera Provincia de Neuquén, entre tantos otros.

Entre los recuerdos atesorados por su hija Claudia pudimos leer una nota enviada por Editorial Atlántida fechada el 1 de octubre de 1958 con el fin de incorporar el Escudo de la Provincia Neuquina en la publicación que la Revista Billiken iba a realizar acerca de estas tierras.

Aldo partió a otra vida en Octubre de 2016, hoy lo homenajeamos porque su legado es imperecedero.

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