Gastón Lococo es el biólogo encargado del monitoreo de aves y explica que todos los censos que se realizan en el lugar sirven para entender si una especie está en peligro o no. El calentamiento global y la pesca -especialmente la que afecta al krill- implican modificaciones en la cantidad de alimento disponible para las especies superiores.
"Saber cuántos pingüinos hay nos da una estimación bastante directa de lo que pasa con el krill", afirmó Lococo, quien explicó que las variaciones en las especies de las pirámides tróficas afectan a otras "como si se tratara de un dominó".
"Las actividades que se hacen acá nos cuentan qué pasa con la biodiversidad en un lugar que, aunque no parezca, es frágil", señaló.