530 mil dólares es la cifra de gastos personales que el hijo de Lula habría pagado con dinero mal habido.
El Tribunal Supremo acaba de autorizar a la Policía Federal a convocar a Lula para interrogarlo como testigo -no como investigado- en el caso. Lo había solicitado en septiembre un comisario, que cree que el ex mandatario "pudo haberse beneficiado" de la red que, según Petrobras, desvió cerca de 2000 millones de dólares.
Las autoridades brasileñas sospechan que parte del dinero obtenido por la red que operó en Petrobras pudo haber llegado a la campaña que el año pasado llevó a la reelección de la actual presidenta, Dilma Rousseff.
La escandalosa corrupción en la petrolera, la más vasta que se haya descubierto en Brasil, llevó a la oposición a exigir el inicio de un juicio político con miras a la destitución de Rousseff.