Estados Unidos.- En el lapso de diez días, el Estado de Arkansas ejecutará a ocho condenados a muerte. La razón del apuro es el inminente vencimiento de un fármaco utilizado en la inyección letal que la industria se niega a facilitar si es para la pena capital. La orden la dio el gobernador, Asa Hutchinson, y le cabe a condenados que agotaron sus recursos de apelación y que cometieron los delitos que se les atribuyen entre 1991 y 2000. Las ejecuciones se cumplirán entre el 17 y el 27 de abril.
El fármaco es el ansiolítico midazolam, que deja inconsciente al condenado mientras recibe otros dos componentes de la inyección letal que lo paralizan y lo matan. Sin midazolam, el preso muere en medio de fuertes dolores.