Portugal/galicia.- Al menos 40 personas murieron a causa de una ola de incendios, en su mayoría provocados de manera intencional, en Portugal y en España. En el centro y norte de Portugal hay más de 500 focos, de los cuales 100 aún siguen activos, y causaron hasta ayer al menos 35 víctimas; en tanto en tierra española, más precisamente en la región de Galicia, otro centenar de incendios afectaron severamente el lugar, de los cuales 19 continuaban hasta anoche poniendo en peligro a la población y ya provocaron la muerte de cinco personas. Además de las víctimas y las hectáreas calcinadas, numerosas rutas y autopistas fueron cortadas, y sus habitantes debieron ser evacuados.
El primer ministro portugués, Antonio Costa, declaró el estado de catástrofe. Pese a que 5500 bomberos participan en Portugal en las labores de extinción, Costa reconoció que “no hay bomberos suficientes” y pidió ayuda a países europeos y también al vecino Marruecos. A esa llamada de ayuda ya respondió Italia, mientras que España no pudo hacerlo por estar ocupándose de los incendios de Galicia (anoche llovió fuerte en tierra gallega y eso colaboró a apagar el fuego en algunos puntos).
Varios de los incendios registrados en Portugal terminaron atravesando la frontera y afectando a Galicia, incluso atravesando el río Miño. En Galicia el incendio llegó a los alrededores de Vigo, la ciudad gallega más poblada, con cerca de 300.000 habitantes. El fuego se vio favorecido por la conocida como “regla de los tres 30”: vientos superiores a 30 km/h, temperaturas por encima de 30 grados y humedad inferior al 30%. El secretario de Estado de Administración interna de Portugal, Jorge Gomes, dijo como prueba de que la mayoría de los incendios fueron intencionales está el hecho de que se han declarado en terrenos de pastoreo y justo un día antes de que se anunciase la llegada de la lluvia. Gomes fue criticado por llamar a los portugueses a “autoprotegerse” al decir que “son las propias comunidades las que tienen que ser proactivas. No podemos quedarnos a la espera de que aparezcan los bomberos y los aviones para resolver nuestros problemas”.
A todo esto, numerosas voces pidieron que se asuman responsabilidades políticas por la tragedia. En Galicia, su presidente regional, Alberto Núñez Feijoo, declaró que espera que “estos criminales paguen por lo que han hecho” y señaló que este “terrorismo incendiario” se produce cada año. El domingo, dijo, en Galicia “hubo una fuerte intención de hacer daño en los lugares de mayor impacto, incluyendo zonas urbanas y perirurbanas. Nos atacaron indiscriminadamente y no pudieron hacer más daño”.
Este año las hectáreas quemadas en Galicia suman 150.000, una cifra nunca alcanzada desde 2007. Y en Portugal fueron calcinadas entre enero y septiembre un total de 215.998 hectáreas, lo que supone un 174% más que la media de los últimos 10 años. Un incendio en junio pasado produjo la muerte en Portugal de 64 personas.
El presidente español, Mariano Rajoy, se trasladó a Galicia, donde se reunió con los mandos del operativo contra el fuego y guardó un minuto de silencio por las víctimas tras señalar que ordenó a las fuerzas de seguridad que hagan el mayor esfuerzo para detener a los responsables.
“Hay que hacer una reforma estructural que garantice que nuestros bosques no son un factor de amenaza a la población”. Antonio Costa. Presidente de Portugal
“Las fuerzas de seguridad tienen como máxima prioridad buscar y atrapar a estos terroristas incendiarios”.Alberto Núñez Feijoo. Presidente regional de Galicia