La mujer detalló que el joven ladrón había roto la puerta de dos patadas y que al ver a la familia reunida en la mesa "comenzó a los gritos a pedir que le diéramos todo. Le gritaba al bebé a modo de intimidarnos y tenía la mano en el bolsillo de la campera como si sostuviera un arma que nunca vimos".
La hermana de Mariela, al ver al delincuente un tanto desbordado, forcejeó para evitar que le llevara el celular, pero tras un golpe tuvo que ceder y entregar el aparato.
El clima se tensó aún más por los bocinazos que daba desde la moto el cómplice que aguardaba afuera.
Con cuatro celulares en su poder, los motochorros huyeron. "Radicamos la denuncia pero no pudimos brindar mayor información porque tenían el casco puesto", aclaró.
En Cuenca XVI los vecinos denuncian que les roban en forma frecuente las cosas que dejan en los patios, por lo que se organizan para salir o ir al supermercado para no dejar la casa sola.