{# #} {# #}
Un nuevo estudio publicado en Computers in Human Behavior descubrió que usar Instagram o Snapchat antes de los 11 años estaba significativamente relacionado con comportamientos digitales más problemáticos en comparación con aquellos que se unieron a estas plataformas cuando eran mayores.
El estudio también indica que las restricciones de los padres sobre el uso del teléfono y la comprobación de su comportamiento en las redes sociales mejoraron algunos de los efectos negativos. "Todos los sitios de redes sociales requieren una edad mínima de 13 años para registrarse, pero la realidad es que muchos usuarios son más jóvenes que eso", plantea la autora principal del estudio, Linda Charmaraman, directora del Laboratorio de Investigación de Juventud, Medios y Bienestar en los Centros Wellesley para Mujeres (WCW). Y agrega: "Un tercio de nuestra muestra ya había comenzado a usar las redes sociales a los 11 ó 12 años y otro tercio había comenzado a los 10 años o menos".
Respecto a la importancia de este tipo de investigaciones, añade: "Este estudio nos ayuda a comprender los riesgos y beneficios para los niños y preadolescentes, de modo que los padres y los legisladores puedan tomar decisiones que prioricen su bienestar".
Charmaraman y sus coautores encuestaron a 773 estudiantes de secundaria en el noreste de EE. UU. sobre su iniciación en las redes sociales, comportamientos digitales y restricciones de los padres sobre el uso digital. Los investigadores revelaron que usar plataformas de redes como Instagram o Snapchat antes de los 11 años se asoció significativamente con tener amigos en línea o unirse a redes sociales que los padres desaprobarían, comportamientos de tecnología digital más problemáticos, actividad en línea más antipática y "una mayor probabilidad de acoso en línea y victimización por acoso sexual".
Eso sí, algunos de estos efectos disminuyeron cuando los padres restringieron el uso del teléfono y limitaron la frecuencia con la que sus hijos de esta edad consultaban las redes sociales.