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Se veía venir. Iba a pasar si el árbitro no cumplía una buena labor, al menos una tarea justa, equitativa. Pero Independiente, después de todo lo que se habló en la semana se sintió perjudicado por el juez Pablo Núñez, de penosos antecedentes.
En especial protestó un penal tras un remate de Alan Vivanco y la insólita expulsión de Mauricio Villa en esa misma acción. Pero claro, nada justifica la violencia posterior.
Al cabo del partido jugadores y allegados del Rojo se le fueron al humo a la terna arbitral y pasó de todo. Hubo corridas, empujones, piñas que en su mayoría no llegaron a destino...
También insultos mutuos con la gente de Bolívar que estaba en el otro Rincón detrás del alambrado. Y el que se llevó muchos reproches a la vez fue el ex goleador de Maronese y Rincón, Alfredo Troncoso, la figura del partido que se habría burlado de los muchachos de Independiente.
Tarde de furia, para el olvido Rojo. La peor derrota. El peor arbitraje. La peor reacción.