"Este estudio aclara los procesos neurobiológicos que podrían desempeñar un papel importante en la formación y el éxito de las relaciones sociales humanas", explicó Silke Anders, experto en neurociencia, y agregó: "Sólo cuando las señales emocionales se envían de manera eficiente, se dispara el sistema de recompensa cerebral, aumentando la confianza y la atracción por el remitente".
Esto quiere decir que el nivel de atracción aumenta al comprender correctamente los comportamientos emocionales de la otra persona, algo que se logra gracias a la empatía.
Hay que tener en cuenta que algunos cerebros son incapaces de descifrar los mensajes que les envía otro, porque cada persona transmite de forma distinta sus sentimientos. Sin embargo, estos individuos pueden empatizar sin problema con otras personas.
El amor tiene lugar de residencia
Según estudios realizados por científicos de la Universidad de Concordia, en Canadá, tanto el amor como el deseo sexual activan las mismas áreas cerebrales, aunque las neuronas que se estimulan son diferentes. Ambos se ubican en la zona llamada núcleo estriado e ínsula. Sin embargo, mientras la región activada por el deseo sexual es la misma que se pone en marcha ante estímulos que causan placer inmediato, el área vinculada al amor implica procesos como la atribución de valor a aquellas cosas que nos generan una recompensa.