Insatisfechos, más tarde rompieron una ventana por la que ingresaron a la Tesorería municipal, que funciona en el edificio del viejo hospital, en la que destrozaron vidrios. Allí, armaron prolijamente el botín que al final no pudieron llevarse.
Una empleada que estaba en el lugar encontró a los menores ocultos dentro de una de las oficinas e inmediatamente avisó a la Policía.
El dato
Los vecinos del lugar también se involucraron para frustrar el objetivo de los jóvenes delincuentes al denunciar lo sucedido.
Según la investigación policial, uno de los ladrones sería hijo de una trabajadora municipal, por lo que se cree que habría utilizado el vínculo familiar para obtener información de cómo ingresar al edificio.